LOGO XHA CLUB.jpg
  • XIMENA HIDALGO-AYALA

UN AMOR PARA LA HISTORIA

En la historia latinoamericana hay varias parejas famosas, Evita y Domingo, Frida y Diego, también hay parejas famosas de diferente nacionalidad, como Bolivar y Manuela, Sucre y Marianita Carcelén y modernas como la de Menem y Cecilia Bolocco. Artistas, estadistas, han demostrado que la medida del amor es amar sin medida.


Esta nota que reproduzco, tiene una significación especial por la amistad de mi padre con Doña Corina, la poeta argentina, protagonista e esta hermosa historia de amor, compañerismo y lealtad, que no solo fue primera dama del país natal de su esposo, un estadista que estuvo en el poder durante cinco ocasiones. Corina Parral, siendo extranjera, marcó la historia de la patria que la acogió como suya a través de la protección a la infancia.


Comparto el texto original de mi nota sobre Corina Parral y Velasco Ibarra, la cual publiqué en febrero del 2015 en mi sección Páginas del Continente del semanario Impacto de Nueva York. Una nota inicial publiqué en el periódico El Mercurio de Chicago y posteriormente les he dedicado varios artículos con diferente enfoque: sobre la labor social, la niñez, el trabajo musical de Doña Corina, etc.


PÁGINAS DEL CONTINENTE


Corina Parral y Velasco Ibarra, un amor para la historia


Por Ximena Hidalgo-Ayala Fue amor a primera vista, la poeta y el estadista estaban destinados a vivir una de las más hermosas historias de amor. Corría el año de 1934, se conocieron durante una recepción ofrecida en Buenos Aires en honor al entonces electo, - por primera ocasión,- Presidente del Ecuador Dr. José María Velasco Ibarra. La mutua admiración y la relación epistolar que mantuvieron, fueron las bases de un amor que duró 45 años y que se ha convertido en leyenda.

Doña Corina Parral de Velasco Ibarra como Primera Dama de Ecuador, logró que se apruebe por ley la fundación del “Patronato Nacional del Niño del Ecuador”, que posteriormente se transformó en el Instituto Nacional de la Niñez y la Familia (INNFA).

El ensayista quiteño José María Velasco Ibarra, gracias a la publicación de sus obras logró prestigio y nombre internacional, por lo cual le ofrecieron varias cátedras en la Universidad Nacional de Chile y en la Universidad Nacional de La Plata en Argentina, nación que con el tiempo se convertiría en su segundo hogar.

EL POLÍTICO Y LA POETA Velasco Ibarra nació en la capital ecuatoriana el 19 de marzo de 1893 en un hogar conservador. Estudió con los jesuitas y se graduó de Doctor en Leyes en la Universidad Central de Quito. Luego de trabajar en varias instancias gubernamentales, viajó a Europa para continuar sus estudios de Filosofía del Arte y Derecho Internacional en La Sorbona de París.


Retornó al ser electo diputado por la provincia de Pichincha, iniciando una agitada vida política que le condujo cinco veces a la presidencia, cuatro de ellas las compartiría con una bella y talentosa mujer, que fue el gran amor de su vida.

Corina Parral Durán había nacido un 25 de enero de 1905 en la ciudad argentina de Bahía Blanca. Estudió la primaria en el Instituto Francés Jean D’Arc y recibió una esmerada educación musical. Poseía una gran sensibilidad que la expresaba a través de la composición de poemas y canciones


De alma apasionada, había militado en las juventudes socialistas de su patria natal. Corina y Velasco compartieron su amor por la música y la literatura, los dos fueron escritores. Ella en sus poemas utilizaba el seudónimo “Alma Helios” y él en sus ensayos y columnas de opinión utilizó el de “Labriolle". Los dos publicaron sus obras, él de corte político filosófico, ella poemas y composiciones musicales.

AMOR EPISTOLAR Luego de su derrocamiento en la primera presidencia, que duró solo un año (1934-1935), el Dr. Velasco enfrentaba el exilio en Colombia y la depresión le tenía postrado, casi al borde del suicidio. Corina, menor con doce años, con su ternura e inteligencia se convirtió en soporte anímico y le escribía desde Argentina para apoyarle moralmente. Recuperado de la crisis y luego de visitar el mar del Plata, Velasco escribió en una carta a su madre: “Corina y el mar me han salvado”.

TODO POR AMOR El verdadero amor no admite temores. El ex presidente enfrentó la crisis del divorcio de su primera esposa Esther Silva, generando un escándalo nacional. Libre de su primera relación, entre 1937 y 1938 contrajo segundas nupcias con la poeta argentina en Montevideo, porque en Argentina aún no se reconocía el divorcio. Desde entonces fueron inseparables, luego de su matrimonio se radicaron en Buenos Aires.


El Dr. Velasco Ibarra, su esposa Corina Parral y el Dr. Salvador Allende, Presidente de Chile y su esposa.
En esta foto de 1971 consta el Dr. Velasco Ibarra junto a su esposa Doña Corina Parral, cuando durante su última presidencia, recibieron en el aeropuerto Mariscal Sucre de Quito al entonces Presidente de Chile Dr. Salvador Allende y a su esposa Doña Hortensia Bussi.

VIDA POLÍTICA Compartieron cuatro presidencias con sus respectivas campañas, luchas, destierros y golpes de estado (1944-1947; 1952-1956; 1960-1961 y 1968-1972). Durante las primeras presidencias residieron en una casa particular al norte de Quito y durante el cuarto y quinto mandato, ocuparon el Palacio de Carondelet, en donde Doña Corina interpretaba el piano para deleitar al estadista y a los amigos.


Como Primera Dama de la Nación fue pionera en el establecimiento de sistemas de protección a la niñez, mujeres, ancianos y desposeídos, fundando la base de las actuales instituciones de beneficencia en Ecuador. Inició programas de protección para abandonados y discapacitados física y mentalmente, así como programas de prevención de la delincuencia y mendicidad. Durante las tempestades políticas le escribía versos a su esposo y le dedicaba sus libros. En uno de ellos le escribe: “Que estas lineas mías pongan en tu lucha un compás de silencio y un albor de armonía”.


La pareja vivió la mayoría de los exilios en Buenos Aires, donde además se radicaron en sus últimos años de vida. Al noreste de la capital argentina en el barrio Belgrano se encuentra una placa que dice: “En esta casa habitaron el ilustre pensador, cinco veces presidente del Ecuador y su esposa Corina Parral, delicada escritora argentina […]".

Juntos hasta la muerte, Corina y Velasco comparten su morada final en el cementerio San Diego de Quito, la cual nunca ha sido abandonada por el pueblo, que reconoce el valor de la honestidad e integridad de los Velasco Parral, quienes murieron sin lujos materiales, pero llenos de cultura, arte, música y amor.

PAREJA EJEMPLAR Los Velasco-Parral no tuvieron hijos, se caracterizaron por cultivar la honorabilidad, la honradez y vivieron en coherencia con estos valores. Siempre tuvieron un estilo de vida sobrio y austero.

Por su elevado sentido de honestidad y por la austeridad con que vivieron ejemplarmente toda su vida, dentro o fuera del poder político, tienen hasta la actualidad un sincero lugar de respeto en la memoria del pueblo ecuatoriano.

Doña Corina falleció el 7 de febrero de 1979 en Buenos Aires, debido a una caída cuando tomaba el autobús. Su esposo retornó a Quito con los restos de su amada Corita el 15 de febrero de 1979, entonces el Dr. Velasco Ibarra dijo: "vengo a meditar y a morir".


A los cuarenta y cinco días de haber sepultado a su compañera, el ex presidente “murió de amor” un 30 de marzo de ese mismo año.


Otras nota ampliada sobre los Velasco-Parral publicada en este blog, en la cual consta la dirección exacta de su residencia en Buenos Aires, en el link: https://en.xhaclub.net/post/2018/03/08/four-times-first-lady


Este artículo es generosamente compartido gracias al apoyo de los prestigiosos miembros del Network de XHA Club. Para conocerlos haga click en el logo:

© 2021 Ximena Hidalgo Ayala Network. All Rights Reserved