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  • XIMENA HIDALGO-AYALA

THE BEGINNING

Muchos años dedicados a lectura de documentos de los siglos XVI, XVII y XVIII en silenciosos y amplios archivos, fortalecieron nuestra vocación por la investigación histórica y nuestra convicción de que, -entre todos los amores y amigos posibles-, los documentos y los libros son siempre los mejores.

Manuscrito de 1535 escrito en español, cuya transcripción corresponde a la Paleografía.

Encontramos una entrevista que nos hicieron durante nuestra época universitaria, la lectura de manuscritos coloniales produjo una fascinación, que con el tiempo se transformó en el fundamento de nuestra profesión y la reafirmación de nuestra vocación. Eso fue parte del proceso, la Paleografía era una de las materias de estudio, además de Arqueología, Teoría de la Historia, Metodología de la investigación científica, etc., etc., etc., de nuestra carrera como historiador/investigador profesional.


Particularmente en Paleografía, los eruditos conocimientos transmitidos por nuestros maestros, entre ellos los hermanos Freile Granizo, nos guiaron en el descubrimiento de nuestra vocación.


Primeramente el Dr. Juan Freile-Granizo, como Director del Archivo Nacional de Historia y su hermano el Dr. Carlos Freile-Granizo, como profesor de varias asignaturas universitarias, nos instruyeron sobre principios de heurística, documentación y archivos, época colonial, sus instituciones, funcionamiento, estructura, lenguaje, etc., etc., etc.


Los eruditos académicos Carlos y Juan Freile Granizo, catedráticos de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Con el recuerdo agradecido por la sabiduría compartida, recreo esa entrevista, en homenaje a mis venerados maestros y a todos quienes dedican su vida a mantener protegidos los archivos históricos, a quienes se acercan a ellos para investigar y compartir la gran riqueza que poseen.


Transcripción de la nota periodística

Profesión, paleógrafa

“Escudriñar libros y más libros, viejos y apolillados, a veces en un rincón mal iluminado y húmedo, debe ser una tarea tediosa. Pero hay quienes no lo entienden así. Es cuestión de pura vocación. Es el caso de Ximena Hidalgo Ayala, quien se pasa la vida en medio de documentos antiguos y extraña formas de escritura, desentrañando lo que escribieron nuestros antepasados.


A Ximena, “con equis”, por si acaso, la conocí cuando se aceró a este diario para recoger el premio que se ganó en el concurso promovido con motivo del lanzamiento de ELHOY. Allí, me enteré de su afición por la Paleografía, carrera de la que poco hemos oido hablar.


Ximena es un nombre histórico, pues ya es mencionado en el Diccionario del Siglo XVII, como una región de Andalucía. Con estas aclaraciones entramos en materia.


¿Por qué se inclinó por esta carrera que aparentemente mantiene en el anonimato a quienes la ejercen?

- Pues, por una gran afición a lo que es antiguo, por una verdadera vocación.

Y para no quedar con la duda nos recuerda que Paleografía se deriva de las voces griegas Paleos, que significa antiguo y graphos, escritura. La Paleografía es una técnica auxiliar de la Historia, que abarca el estudio de escritos personales, lectura de inscripciones en las monedas, lápidas, inscripciones en la arquitectura.


Ximena estudia Historia en la Universidad Católica y su inclinación por la Paleografía derivó de su acercamiento a los archivos.


Que la labor de un paleógrafo es sacrificada, es fácil advertirlo. Y difícil, añadiríamos, cuando al paleógrafo le corresponde enfrentarse a escritos de difícil comprensión, ya sea por la caligrafía o por que cuando fueron realizados, el idioma no se había desarrollado lo suficiente.


Y entonces es cuando nuestra paleógrafa recuerda que no existen reglas específicas ni de caligrafía mide ortografía. “La escritura depende de la persona que escribe”. En América cada escribano (lo que ahora serían los notarios), tenía un tipo de letra. Eran quienes registraban por escrito los diferentes eventos oficiales o particulares.


Es una fuente en la que generalmente se nutren los historiadores para escribir sus obras. Por ello cuan importante es la Paleografía, sin cuyo soporte muchas cosas quedarían en el olvido.


Antiguamente se daba mucha importancia a la tarea del escribano. “Era un oficio muy respetado” dice Ximena. Se creaban archivos para tal o cual tipo de documentación. Lo que sucede en la actualidad cuán distinto es. Para muestra basta con saber que el Archivo Nacional de Historia que funciona en la Casa de la Cultura, está apunto de ser desalojado, sin un elemental sentido de lo que es la preservación del legado documental.


Pero Ximena aclara que un documento no es la historia, sino una evidencia del proceso histórico. “Un documento puede ser auténtico, pero no siempre reflejar hechos verídicos. Para eso está el historiador, para verificarlo. El documento debe siempre contextualizarse, ubicarse cronológica y espacialmente. Hay que descubrir quién lo escribió y qué intereses tuvo para hacerlo. Juan Freile decía que los archivos son a la historia lo que la poesía a la realidad…”


En opinión de Ximena Hidalgo, cada generación escribe su propia versión de la historia y siempre tiene un compromiso con un proyecto social. “Uno siempre escribe la historia desde su momento histórico”. Ella forma parte de la nueva generación de investigadores de historia, pero cree que es una generación que ha debido sufrir las repercusiones de la tendencia neoliberal “porque lamentablemente en el país no existe una valoración de la importancia de las ciencias sociales, de lo que es cultura. Existe menosprecio.”


“Casada” con su profesión, ahora está dedicada a tiempo completo a escribir su tesis que versa sobre “La mujer en la legislación española”. “La nueva tendencia historiográfica rescata a los grupos tradicionalmente marginados, entre los cuales se encuentran las mujeres”, nos adelanta.

Nota publicada en la página 9 del diario Hoy de Quito, escrita por el periodista Julio Zary.

Sobre documentos manuscritos de la etapa colonial sudamericana, tuvimos el placer de publicar varias notas propias, en el Suplemento conmemorativo de los 500 Años del Descubrimiento de América del diario El Comercio de Quito. De esta edición especial, en la cual escribieron los mejores académicos, tuvimos el honor de ser responsables de la Coordinación General, pero ese es tema para otra ocasión.


Artículo publicado en el Suplemento 500 Años del diario El Comercio de Quito, 8 de octubre 1992.

Además de los estudios de Paleografía, como historiadores/investigadores, fuimos parte del proyecto especial de la Unidad de Investigaciones Históricas del Banco Central del Ecuador sobre Mercaderes Coloniales y reactivamos el Archivo Histórico del Instituto de Historia Marítima de la Armada.

Adicionalmente a la carrera de Investigaciones Históricas, y como complemento, tomamos un curso especializado de Sistemas de Archivos y Documentación en la PUCE, que nos habilitó profesionalmente para trabajar archivos administrativos, en su creación y manejo.


Los documentos son evidencia del proceso histórico, pero para que los historiadores los investiguen, deben estar adecuadamente organizados, además de preservados.


Los historiadores profesionales además utilizan otras fuentes, que incluyen relatos de testigos que vivieron o presenciaron determinados hechos, o etapas, pero es muy diferentes ser un "cronista" que un historiador profesional.


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