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  • XIMENA HIDALGO-AYALA

MANNY ALVARADO, ORGULLO LATINO EN LITTLE ITALY



Manny Alvarado es propietario y gerente general del famoso restaurante Umberto's Clam House en la Pequeña Italia de Manhattan.

Me es muy grato compartir esta nota sobre Manny Alvarado, gerente general y co-propietario de Umberto’s Clam House, una verdadera leyenda y mi más querido restaurante en la mundialmente famosa Pequeña Italia de Nueva York, barrio conocido en inglés como Little Italy, que sin importar la temporada, es un lugar maravilloso para visitar y disfrutar.



Desde hace varios años, cada vez que visitaba con mi familia o con mi novio la famosa Little Italy, terminábamos almorzando o cenando en Umberto’s Clam House. Particularmente gratas son las memorias con mi amado padre Lic. Arturo Hidalgo, con quien en innumerables ocaciones disfrutamos de este acogedor restaurante, sin saber que su gerente general y co-propietario era nuestro compatriota Manny Alvarado.

Manny y su hija Jessenia frente a Umberto's Clam House durante el famoso Festival de San Genaro

Umberto’s Clam House es una leyenda en la Pequeña Italia de Nueva York y esta es su historia...

Manny Alvarado supervisa todos los aspectos de Umberto's las House para asegurarse de que mantenga el nivel que lo ha convertido en el favorito de la internacionalmente Little Italy de Manhattan.

ENSALADA DE MARISCOS DE UMBERTO'S CLAM HOUSE

SABORES ITALIANOS EXCEPCIONALES

Súper casual y familiar, el acogedor restaurante de Manny Alvarado ofrece un servicio profesional de primer nivel que, combinado con sus exquisitos platos, preparados con los producto más frescos y a precios razonables, lo han convertido en un restaurante favorito de la ciudad, el cual mantienen a clientes satisfechos desde hace décadas y a donde quien lo visita, siempre regresa.


Entre los afamados platos de su sabrosa cocina de estilo italiano con un toque moderno, hay varios favoritos como la torre de mariscos, el ravioli de langosta es excepcional, la ensalada de mariscos era la favorita de mi padre, el mío es el linguini negro con langostinos y calamares.

Entre las recetas que se han mantenido intactas desde la apertura del restaurante, está la ya legendaria salsa de almejas rojas picante. Entre los plato italianos hay opciones personalizadas de pasta y pueden adaptar los platos a opciones vegetarianas. No puede falta la auténtica pizza italiana, de la cual ofrecen cuatro variedades tradicionales.

La acogedora, elegante y bien provista barra de madera, ofrece una variedad de los mejores licores y cocteles, de entre los cuales mis favorito son el Bloody Mary, el Expreso Martini y la tradicional Grappa italiana, además tienen de una respetable carta de vinos italianos.

Con un estilo casual, familiar y sin pretensiones, Umberto’s Clam House es el sitio favorito y corazón de Little Italy.


MEDIO SIGLO DE HISTORIA

Nombrado en honor al último príncipe de Italia, desde su inauguración en febrero de 1972, Umberto’s Clam House ha construido y mantenido un bien ganado prestigio y se ha convertido en una gema de uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad de Nueva York, de cuya historia es parte desde hace ya casi medio siglo.


Lo estableció el italiano Umberto Ianniello, como un restaurante especializado en mariscos y lo nombró en honor al último príncipe de Italia. En el 2022 el restaurante cumplirá 50 años de funcionamiento. La ubicación actual no es la original, ha tenido otras dos direcciones previas. En su actual ubicación funciona desde el 2010, teniendo como Gerente General y copropietario al talentoso e inteligente latinoamericano Manuel Alvarado, a quien todos llaman afectuosamente Manny.

Manuel Alvarado, logró con sacrificio el sueño americano en el mundialmente conocido barrio de la Pequeña Italia en Manhattan, sueño que mantiene en homenaje a la memoria de su hijo Juan Carlos y es de los privilegiados restaurantes que han sobrevivido exitosamente a la pandemia.

Durante casi medio siglo, Umberto’s Clam House ha servido a Little Italy y se ha establecido como una institución gastronómica, hasta convertirse en una leyenda viviente, que no cerró sus puertas ni siquiera durante la pandemia y es un punto emblemático de la ciudad de Nueva York, tanto para sus habitantes, celebridades, actores, figuras del deporte, políticos, músicos y los turistas, que le visitan de todas partes del mundo.


Umberto’s Clam House ha sido visitado entre otros por los legendarios actores Robert DeNiro y Michael Douglas, hasta David Chase, creador de la famosa serie de televisión Los Soprano y sus estrellas, James Gandolfini y Edie Falco, hasta el controversial ex-alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani.


LA HISTORIA DE MANNY

Cuando tenía dieciséis años Manuel Alvarado dejó Checa, su lugar de nacimiento en la provincia del Azuay, al sur de Ecuador. Su objetivo era llegar a Nueva York, a donde emigró primero su hermano Ángel, quien regresó a Ecuador para llevarlo cruzando la frontera en 1985.


Manuel quiso estudiar para terminar la secundaria, para sobrevivir comenzó limpiando vidrios en un restaurante griego, donde ganaba ciento cincuenta dólares a la semana, pero poco a poco comenzó a ayudar e incursionar en la cocina, en donde llegó a duplicar su salario semanal.


Ahí trabajaba toda su familia, hermanos, tíos, pero quería algo más: “yo no quería cocinar pollo toda la vida, quería subir al siguiente nivel y ser mesero”. Manny cumplió su objetivo y comenzó a trabajar en el restaurante español Mesón Botín en la calle 57 de Manhattan, en donde el propietario le enseñó sobre el bar y todo sobre cocina española.


Después como un experimentado mesero, comenzó a trabajar con mejor paga en el restaurante italiano Danico, mientras tanto compró un autobús en Ecuador, con intenciones de retornar a su país natal y así lo hizo, pero después de seis meses regresó a Nueva York, en 1998.


HOMENAJE A JUAN CARLOS

Cuando Manny fue a pedir que le volvieran a contratar, ya había perdido su puesto en el restaurante italiano y cuando regresaba desolado por la noticia, en el caminó a casa encontró a Umberto’s Clam House, en donde retomó su trabajo de mesero, pero en el 2009 el propietario italiano del restaurante decidió cerrar, es entonces que su hijo Juan Carlos Alvarado, entonces de diecinueve años, le convence de que compre el restaurante y de que mantenga el nombre de un lugar con una larga trayectoria en la Pequeña Italia de Manhattan.

Entonces Manny inicia como socio del hijo del dueño, quien le informó que necesitaba poner un capital de cien mil dólares, los cuales consiguió gracias a un préstamo, pero el mismo día que debía firmar el contrato como co-propietario del restaurante, le diagnosticaron cáncer a su hijo.

Juan Carlos había estado en coma durante cinco días, después de los cuales despertó y lo primero que le preguntó fue si ya firmó el contrato, le pidió que lo haga, entonces comienza la historia de su negocio como co-propietario del famoso Umberto’s Clam House en Little Italy.


¿Por qué decides abrir tu propio restaurante?

- Comenzamos cuando no había nada de negocio, al mismo tiempo mi hijo comenzó su tratamiento de quimioterapia y al recuperarse comenzó a ayudarme, tenía veinte años, él personalmente comenzó a meter gente, pero empeoró y murió, sin embargo envió a alguien en mi ayuda, porque una noche estaba yo fuera del restaurante llorando, llovía y apareció Tommy, un amigo de mi hijo y al siguiente día retornó porque tuvo un sueño en el cual mi hijo le había dicho que venga a ayudarme.


Este restaurante es en honor a mi hijo, yo dirijo la cocina y hago lo que haga falta hacer, porque no es fácil, la renta es costosa, el dueño original viene come y me dice si estoy listo para abrir otro restaurante. Traje a mi hija de Ecuador y ahora ella trabaja aquí con mi nieto, es actualmente un negocio familiar. Estoy en el restaurante desde las 9AM hasta la media anoche, a veces hasta la 1de la madrugada, pero me ha ido de maravilla.


Además de los conocimientos de servicio, cocina, bar, ¿qué más hizo falta?

- Comenzamos de cero y hubo que procesar todas las licencias, todo con la nueva corporación, yo antes no cocinaba, no sabia los gastos detrás de un restaurante, tenía un modo de ver diferente, de mesero a dueño hay una gran diferencia, aprendi mucho y aprendí yo solo.


¿Alguna anécdota especial en los inicios?

- Con el desastre del huracán Katrina se canceló toda actividad en la ciudad, pero yo vine al restaurante y cuando abrí estaba con mi hijo Juan Carlos y su novia, todo en el barrio estaba cerrado, pero decidimos abrir y poner solo dos platos en el menú, pollo a la parmigiana y penne al vodka, -que era lo que yo sabía preparar-, cuando de pronto entró un grupo de veinte y piden full menú, así que pedí a mi hijo que diga a los clientes que el chef principal no está, pero que vamos a hacer lo que se pueda.


Afuera había una gran cola, porque era el único restaurante abierto, ese día se vendieron veintinueve mil dólares. Logré hacerlo porque cuando fui mesero aprendí todo, un buen mesero sabe todos los ingredientes y sabe como se prepa cada plato, yo mismo quedé impresionado de lo que hice! mi hijo vino al final de la noche y me dio doscientos dólares de propina, no podía creer lo que era capaz de hacer, nunca en mi vida había hecho pizza, pero he aprendido a hacer todo, cuando falta un cocinero me meto a la cocina, mantengo reuniones con el personal de cocina permanentemente.


¿Cuál fue la parte más difícil al iniciar?

- Lo que se me hizo difícil fue lidiar con el Departamento de Salud, todo estaba ahí, pero es una rutina diaria, hay muchos detalles que aprender, -que con el tiempo uno aprende-, pero es un constante problema, porque no hay un criterio unificado entre los inspectores, no hay consistencia, tienen sus propias reglas y si se siente la discriminación, lo que ellos quieren es darte una multa.


A mi me tocó aprender de cero y otro aspecto muy importante es manejar a los empleados, porque una cosa es ser mesero y barrendero y otra muy diferente convertirse en jefe.

Un mensaje final

Que con fe en Dios, confianza en uno mismo, esfuerzo y constancia, se puede lograr cualquier cosa que uno se proponga. Nunca hay que rendirse!



En el 2016 mi padre se fue al cielo, pero guardo en mi corazón muchos momentos felices que con él disfrute en Umberto's Clam House, especialmente cuando salíamos de los eventos con el contralor de Nueva York y caminábamos por la calle Mulberry, e incluso en medio de la muchedumbre durante el famoso Festival de San Genaro, que a mi padre le encantaba!

De las docenas de restaurantes de Little Italy, siempre escogí para invitar a mis padres a Umberto’s Clam House y parecería una coincidencia, pero creo firmemente que cuando uno tiene una misión que cumplir en este mundo, esa Energía Superior a la que muchos llaman Dios, dirige nuestros pasos.

Por las gratas memorias construidas con mis seres más queridos en torno a esa mesa llena de exquisitos platillos italianos y su cordialidad, aún sin saber que éramos compatriotas, Umberto’s Clam House siempre será un lugar especial para mi.

umbertosclamhouse.com

132 Mulberry Street, New York, NY 10013

(212) 431-7545

Abierto de lunes a domingo de 11:00AM a 1:00AM

Los 7 días de la semana!

Se acepta la mayoría de tarjetas de crédito

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