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  • XIMENA HIDALGO-AYALA

A WONDERFUL WOMAN

"Los retos que enfrentamos las mujeres en nuestras sociedades son múltiples y transversales, porque responden a estructuras y dinámicas bien implantadas en una matriz cultural de discriminación y exclusión que acarreamos como un lastre social."

Dra. Diana Salazar

Dra. Diana Salazar
HON. DIANA SALAZAR, FISCAL GENERAL DE ECUADOR, MIEMBRO DE LA CORTE PERMANENTE DE ARBITRAJE DE LA HAYA

Un verdadero honor entrevistar a la Dra. Diana Salazar y un placer compartir con mi network, esta entrevista exclusiva publicada en Nueva York, cuna de Galo Plaza, el jueves 20 de agosto de 2020 por el semanario Impacto.


Diana Salazar, construyendo una sociedad libre de pobreza, corrupción y violencia


Por Ximena Hidalgo Ayala


En su artículo titulado, “Diana Salazar, una fiscal que hace historia, está sacudiendo a Quito con audaces investigaciones sobre los poderosos”, la prestigiosa revista Americas Quarterly de la Sociedad de las Américas, reconoció a la jurista y abogada ecuatoriana, como una de las cinco figuras más notables en la lucha contra la corrupción a nivel internacional.

La Dra. Diana Salazar es la primera fiscal de carrera en ascender al puesto más alto, de Fiscal General del Estado y la primera afrodescendiente en ejercer esa función en la historia de Ecuador.


Esta joven y atractiva abogada de treinta y nueve años, nació en la ciudad de Ibarra, en el hogar de una madre divorciada. A los dieciséis años emigró a la capital ecuatoriana donde obtuvo su título en Jurisprudencia en la Universidad Central de Ecuador. Posee una maestría en Derecho Procesal de la Universidad Tecnológica Indoamérica, una Especialización en Derechos Humanos de la Universidad Andina Simón Bolívar y una Maestría en Derecho Penal Económico de la Universidad de Castilla-La Mancha.

En 2011 inició su trabajo como fiscal y en el 2016 tomó el caso FIFA Gate en Ecuador, que procesó bajo el cargo de lavado de activos al Presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol. En el 2017, halló evidencias para procesar al entonces vicepresidente Jorge Glas, quien actualmente cumple condena en la cárcel, acusado de aceptar sobornos de la constructora Odebrecht.

El febrero de 2018 fue designada directora de la Unidad de Análisis Financiero y Económico entidad adscrita al Ministerio de Finanzas y en el 2019 fue designada Fiscal General del Estado, al obtener el puntaje más alto en un concurso de merecimientos convocado por el Consejo Transitorio de Participación Ciudadana y Control Social, órgano independiente de gobierno.



Dra. Salazar, de la realidad de ser mujer, afrodescendiente, inmigrante y de provenir de una clase social no privilegiada, ¿cuál cree ha sido el mayor reto y por qué?


- Los retos que enfrentamos las mujeres en nuestras sociedades son múltiples y transversales, porque responden a estructuras y dinámicas bien implantadas en una matriz cultural de discriminación y exclusión que acarreamos como un lastre social. Ser mujer, joven, negra y provenir de un hogar de clase media, además de una ciudad más bien pequeña, implica muchos y permanentes desafíos que he podido afrontar gracias al apoyo y tenacidad de mi madre, que supo inculcarme la dedicación, la honestidad y la confianza en que la educación es la puerta de acceso al mundo, es la llave que crea oportunidades y te permite ir más allá de los prejuicios.


Y ya en la palestra pública, a todo lo anterior hay que sumarle la violencia política, que también es un obstáculo estructural, a ratos agobiante y desesperanzador, que se ha incrementado exponencialmente con la presencia de las redes sociales, en las que la procacidad, la confrontación, las intrigas y la información falsa hacen el caldo de cultivo perfecto para una sociedad que lamentablemente parece acostumbrarse a vivir del espectáculo, entre escándalos de corrupción y necesidades básicas insatisfechas.

¿Cómo se logra que un país recupere la fe en su sistema de justicia?


- La confianza es un valor que se cultiva, no se impone ni se decreta; esto significa que no se pueden esperar cambios diametrales en poco tiempo. Las instituciones que forman el eje de justicia en el Ecuador atraviesan por una grave crisis institucional, que si bien no es nueva, sí se ha profundizado en la última década. En el caso particular de la Fiscalía, elementos como la falta real de autonomía, los consecutivos recortes presupuestarios, la falta de personal en el territorio –muchas veces trabajando en condiciones inadecuadas–, complican la gestión institucional y ponen en riesgo el acceso digno, ágil, transparente y efectivo a la justicia, que es un derecho humano fundamental.


Para que la sociedad ecuatoriana recupere la confianza en su sistema de justicia hay que garantizar que las actuaciones judiciales sean probas, bien fundamentadas técnicamente, respetuosas de los derechos y garantías del debido proceso, que las decisiones de sus operadores no hagan diferencia entre los delitos comunes y los de cuello blanco, que los procesos culminen con sentencias justas que permitan vencer la impunidad y reparar los daños causados a las víctimas, ya sean de un robo, una violación o de actos de corrupción que afectan a la administración pública e implican, además, recuperar los recursos desviados.

¿Cómo puede un ciudadano común apoyar la lucha contra la corrupción, que es la principal causa de pobreza en una sociedad?


- La corrupción es un fenómeno que está más cerca de lo que muchas personas creen o están dispuestas a aceptar. Y quizá ese sea el primer paso: informarse más y mejor sobre lo que pasa en el país y en el mundo, comprender que la corrupción no es algo que sucede solo en las altas esferas del poder político y económico sino que también se expresa de formas sutiles, porque están normalizadas socialmente; y a partir de entonces, convertirse en un agente de transformación de su propio entorno, desde sus espacios habituales y a través de sus prácticas cotidianas, en la convivencia en el hogar y la crianza de los hijos, en el trabajo o en los espacios públicos.

Y en relación a la vida política y la administración del Estado, existen distintos mecanismos que permiten a los ciudadanos, tanto individual como colectivamente, participar del quehacer de las instituciones, hacer veedurías y vigilancia social, pedir información y exigir rendiciones de cuentas claras, organizarse e incidir.

¿Qué les diría a los niños y jóvenes sobre la importancia del servicio público? ¿Vale la pena estudiar para este tipo de carrera?

- Soy una convencida de que la educación es la clave del desarrollo y por eso es tan importante que nuestras sociedades inviertan en ella y lo digo así, porque este no es un tema solo de las instituciones del Estado sino de la sociedad en su conjunto, de las familias y los padres, de los valores que inculcan y el testimonio de vida que brindan con su ejemplo.


No hay que caer en el juego de satanizar al sector público, porque es aquí donde se construyen las políticas y normas que regulan el funcionamiento de la sociedad, es el mayor prestador de servicios y creer que, el Estado siempre será un pésimo administrador de recursos no solo que es falso sino hasta peligroso, porque el Estado somos todos y su funcionamiento es una responsabilidad compartida; son espacios en los que hay que intervenir y transformar si queremos tener equidad, justicia y prosperidad. Y para eso hay que formarse con un horizonte tanto de excelencia académica como de sensibilidad social, con un sentido de urgencia y compromiso ético por los más vulnerables.


Un mensaje final 

Los procesos independentistas transformaron la realidad de nuestros pueblos y demandaron grandes sacrificios de sus ciudadanos, gracias a los cuales hoy gozamos de mayores libertades, vivimos en estados autónomos, nos gobernamos a nosotros mismos y asumimos los retos del futuro desde la unidad y cohesión de nuestras naciones. Que lo que hicieron nuestros antepasados tenga eco en nuestras acciones diarias y si ellos nos legaron la independencia, nosotros leguemos a nuestros hijos sociedades libres de pobreza, libres de corrupción y libres de violencia.


Nueva York, jueves 20 de agosto de 2020, Impacto Latino