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  • XIMENA HIDALGO-AYALA

CON CHRISTIAN JOHNSON EN EL BUENOS AIRES

A la mesa con Ximena Hidalgo Ayala

"Tomen su tiempo para comer los alimentos y para mirarlos, olerlos, saborearlos, porque la comida es algo que involucra los seis sentidos o los veinticinco sentidos, porque no son cinco, son muchos más."

Christian Johnson

Christian Johnson comiendo en el Buenos Aires de Nueva York
El famoso presentador de television Christian Johnson, en el Restaurante Buenos Aires de Manhattan, quedó fascinado con la riqueza cultural y representación de Argentina que mantiene este famoso e icónico restaurante.

Christian Johnson es una celebridad de la televisión ecuatoriana y ahora que radica en la ciudad natal de Galo Plaza, -a quien ha entrevistado y conoció personalmente-, disfruta mucho de la diversidad gastronómica que ofrece la llamada Capital del Mundo.


Durante su trayectoria en televisión, Christian Johnson ha entrevistado a la más diversa variedad de personajes ecuatorianos, desde dignatarios y gente del pueblo, hasta estrellas de la farándula internacional que han visitado Ecuador, donde vivió muchas décadas, para convertirse en el presentador de televisión más famoso y querido de los ecuatorianos.


Fue muy grato compartir con Christian Johnson un recorrido para hablar sobre la historia de Galo Plaza y de la patria natal de su madre, Venezuela, -donde Christian vivió su infancia y juventud-, visitando la placa del gran novelista Rómulo Gallegos en el llamado Cañón de los Héroes en Manhattan, porque además como buen antropólogo, le gusta la historia, la historia y el buen comer.


RESTAURANTE DE ESTRELLAS

Christian Johnson en su más de medio siglo de trabajo televisivo, ha saboreado una increíble diversidad de cocinas de diferentes partes de Ecuador y del mundo, por ello le invitamos a una de las joyas latinoamericanas en Manhattan, el muy famoso BUENOS AIRES, el restaurante de las estrellas de Hollywood y celebridades, cuyos exquisitos platos los ha saboreado desde Maradona hasta el Papa Francisco y que por derecho propio, es la verdadera embajada de los argentinos en Nueva York. Ahi conversamos placenteramente con Christian Johnson sobre el fascinante tema de la comida y las nuevas tendencias alimenticias.


En el Buenos Aires, es imposible obviar el gran contenido cultural del restaurante, donde los buenos vinos, el futbol y las más famosas celebridades, incluyendo al Papa y a Maradona, -como ya mencioné-, están presentes, lo cual fascinó a nuestro invitado.


No le preguntamos a Christian si sabe cocinar, porque nuestras memorias de infancia le recuerdan cocinando en la televisión y diciendo: “no se olviden nunca de colocar un chorrito de aceite en la sartén antes de colocar la mantequilla, para que ésta no se les queme”.


Su sección de cocina, -además de la famosa “Cámara Viajera”-, rompió esquemas, porque hacía tres décadas o más, no era usual ver en Ecuador a un hombre cocinando. Christian Johnson rompió esquemas y aun cuando en la actualidad cuida su dieta, las celebraciones, como la Independencia de su amada Venezuela, el 5 de julio, ameritaba romper las reglas.


Christian Johnson deleitandose con un helado de vainilla con torta de chocolate.

¿Cuáles son los sabores que te vienen a la memoria cuando recuerdas tu infancia?

- Los dulces, la melcocha, un dulce de leche, la chicha de arroz, pero habían unas señoras, las hermanas Garantón, -cruzando el parque frente al colegio donde yo estudiaba-, que preparaban unas empanadas que nunca las he vuelto a probar en mi vida. Eran empanadas de plátano, eran rojas por dentro y hay un historiador venezolano contemporáneo que lo recuerda, porque dice que eran sus primas.


¿Si eran rojas por dentro, estaban rellenas de guayaba?

- Eran rojas por dentro pero no eran de guayaba, eran de plátano, también habían empanadas de guayaba, había dulce de guayaba y dulce de tamarindo, pero el dulce que más me gustaba era la leche condensada.


Vi un reportaje tuyo sobre los chontacuros, los gusanos de la chonta, en la Amazonia ecuatoriana, ¿te los comiste?

- No, yo solo hice el reportaje, pero no los probé.


De entre todas tus experiencias saboreando comidas exóticas, ¿cuál es la que más te ha llamado la atención?

- En Guayaquil, Ecuador, el famoso caldo de tronquito, que es una sopa preparada con la vena que va en la parte interior del miembro de toro, de lo cual probé solo un pedacito, porque soy muy malo para comer ciertas partes de la vaca y del toro, especialmente las vísceras. Recuerdo que mi padre insistía que coma la molleja de la gallina o su corazón, pero no sé porque desde pequeño no puedo comer esas cosas, no me gusta el sabor, no me da.


¿Cuál es el plato que más te gusta preparar y el que mejor te queda?

- Disfruto mucho cocinar y me encanta la comida a base de tomate y ajo, la cocina mediterránea, pero hay algo que me está ocurriendo últimamente y volvemos a mi infancia, porque en Venezuela la cachapa, que está preparada con maíz, no se la puede hacer igual en ninguna otra parte del mundo, porque en Venezuela el maíz tiene un sabor diferente.


Puedes hacer el intento de reproducir ese sabor y agregarle leche, huevos, etc., pero el choclo (maíz tierno) no se cuaja igual, entonces es imposible hacer una cachapa como las de Venezuela. Pero los colombianos tienen una arepa de choclo tierno muy rica.


Actualmente la arepa es mi panacea, entonces mi esposa Nataly siempre que me encuentra preparando arepas me dice: ¡otra vez vas a comer arepa!


Yo las tuesto bien doraditas, les coloco queso encima y algunas veces le agrego aguacate y esa cosa tan sencilla, que no tiene gluten, que no necesita de los membretes de vegana, es más saludable que nada, esas arepas de choclo colombianas, -que me pueden quitar el pasaporte venezolano por decir esto=, son tan buenas como las cachapas.


Hay una tendencia internacional para la reducción del consumo de productos animales, ¿qué piensas al respecto?

- Nada es producto de un vacío, cuando era pequeño en casa con mi padre comía mucha carne, antes yo comía cuatro bistecs con papas fritas, la carne era abundante, en Venezuela había mucha carne, lo que está pasando actualmente es que, a medidas que las condiciones van cambiando, cambian no solo las condiciones de consumo y también las de producción, entonces cuando ves que va a faltar carne para tanta gente, tienes que convencer a la gente de que deje de comer carne.


Estos movimientos tienen toda la razón, porque producir tanta carne para que tanta gente coma significa un aumento astronómico de todos los desechos de los animales que producen gas metano, que son los que tanto contaminan. Entonces crear o mantener una demanda de esa magnitud, requiere crear nuevas políticas que digan: “no hagan eso”, para poder cambiar la parte ideológica del consumo, porque uno no solo consume lo que le gusta, la parte ideológica te dice esto da vitaminas para eso, esto te cura tal cosa, esto lo comían los dioses, esto comían los indios, entonces la comida siempre viene asociada con algo que tiene un valor ideológico-cultural.


Para mí, todos estos movimientos afortunadamente nos están haciendo ver que la producción de ese tipo de alimentos, -en la manera como la tenemos actualmente-, no es la alternativa y que debemos buscar recursos en la agricultura, porque ni el mar, ni el ganado, ni las avícolas, pueden mantener el consumo de los seres humanos que actualmente habitamos el planeta, que somos demasiados, entonces estamos yéndonos hacia la agricultura y de ahí vienen las condiciones nuevas y que el veganismo y todo esa vaina. Es un producto de la necesidad, son ideologías producto de la necesidad.


Christian Johnson deleitandose con un Bife de Chorizo argentino,de 16 oz. acompanado de brocoli salteado con ajo, ensalada de papa, delicioso pan calientito con los mejores aceites de oliva, aceitunas de diferentes variedades y el mejor Malbec de la casa.

¿Cómo has asimilado estos cambios en tu vida personal? ¿Hay algún cambio en tu dieta?

- Bueno, he cambiado, primeramente, porque los médicos me diagnosticaron que mis niveles de colesterol eran muy elevados y tuve un problema cardiaco temprano, por lo cual me hicieron tener conciencia sobre la cantidad de carne y de productos animales y sus derivados que estaba comiendo, como los quesos y carnes, que comía demasiado y esas grasas saturadas en exceso, si te pueden perjudicar.


Creo que lo que más te perjudica de lo que comes es lo que uno piensa y dice sobre esa carne, si uno dice, esto me va a hacer mal, entonces eso te va a hacer mal automáticamente. Tampoco hay que caer en los excesos y comer algo todo el tiempo, hay que ser balanceados con lo que uno hace en todo, ni extremistas ni papistas, porque aquellos que dicen no voy a comer carne, soy vegetariano o peor, soy vegano, viven en un vacío, el ser humano no evolucionó de esa manera.


El problema está en que hemos exagerado, hemos aumentado nuestra capacidad de consumo, hemos aumentado nuestra capacidad de adquisición y es por eso por lo que hemos logrado saturar la demanda de algunos productos y de algunas partes del planeta donde no hay comida la hemos disminuido, el poder adquisitivo de comprar nos está haciendo ver que algunas cosas no pueden continuar y afortunadamente surgen ideologías que paran a tiempo la evolución desmedida del consumo.


Christian Johnson con el personal del Buenos Aires, profesionales de varios paises latinoamericanos como Ecuador, Colombia y Mexico, con excelente manejo de hospitalidad y atencion al cliente.

Gracias a ese consumo excesivo que tu señalas, las condiciones productivas actuales han agravado las condiciones de los animales, ¿qué opinas al respecto?

- Obviamente que esas condiciones surgen cuando comes de manera exagerada ciertas cosas. Recuerdo que durante mi infancia, mi abuelo tenía en su casa, patos, gallinas, pavos, chivos, etc. y eso era lo que consumíamos, pero no es que todos los días mataban una gallina, en mi casa en Venezuela mi padre recolectaba los huevos que las gallinas ponían todos los días y mataba un pollo o una gallina una vez a la semana, no es que mataban gallinas todos los días, lo que sucede es que ahora estamos acostumbrados a que comemos un pollo entero casi a diario y lo que sobra lo botamos y comemos uno y otro todos los días.


Esa tendencia que se ha causado por la abundancia económica de países como Estados Unidos y como los países desarrollados en Europa, donde el consumo le permite a la gente adquirir cosas en abundancia y desechar mucho, eso le ha puesto un peso enorme a la producción, es lo que ha obligado a producir más y más y producir en condiciones que son terriblemente hostiles, donde los animales sufren y transmiten ese sufrimiento.


Voy a comenzar a leer un libro que trata sobre la maravilla de lo que es la vida y como los animales ven al resto del planeta. Nosotros somos ciegos comparados con los animales, ellos ven colores que nosotros no vemos, las abejas ven colores con flechas que les indican donde está el polen, las palomas mensajeras viajan y pueden ver los campos magnéticos del planeta en sus polos, para guiarse, entonces nosotros en la escala evolutiva estamos muy por debajo de todos estos animales e insectos, que tienen una mayor capacidad de ver que nosotros los humanos. Los perros, los gatos, que saben que llegas a casa dos o tres cuadras antes de que llegues, estos animales que vas a sacrificar, que se los cría durante meses y que ellos saben que se los va a sacrificar, imagínate, es como el tipo que está encerrado y que sabe que va a la silla eléctrica o a la horca, eso es terrible y el animal se convierte en un cadáver ambulante y eso es lo que nosotros comemos.


Es un gran reto especialmente para las cocinas latinas, en las cuales la mayoría de los platos nacionales tienen proteína animal como base, ¿Qué opinas al respecto?

- No hay platos nacionales, esas son construcciones culturales, que cambian. Que de Venezuela es el pabellón y que tal cosa es de Puerto Rico. ¡mentira!, comemos lo que está disponible, lo que hay en el entorno y lo que producimos y se convierte en nacional en ese momento, lo único que hay es lo que está disponible y eso cambia, lo que hay ahora es lo que se ha producido después de la esclavitud, entonces debemos prepararnos intelectualmente, con cierta filosofía, o ciertas políticas, para que la gente diga: claro, comprendo lo que sucede y ahora soy vegano, o he reducido el consumo de carne.


He probado hamburguesas veganas y platos que nos ha estimulado la creatividad gastronómica y culinaria que son extraordinarios, es decir, no tenemos necesariamente que comer una vaca para disfrutar una buena comida, no es necesario, porque nosotros estamos en un proceso creativo, todo lo que hacemos es parte de eso, entonces nos inventamos los rollos, que somos veganos y vegetarianos y después vendrán otras cosas, que están bien, porque necesitamos ponerle una etiqueta a todo lo que hacemos.


¿Qué recomendarías sobre el buen comer?

- Cuando estudiaba Antropología, una de las cosas que más me llamó la atención fue la Antropología de la comida, porque en la comida es donde se producen las relaciones humanas. Después de la caza, después de la cosecha o las reuniones donde se juntan las manos que trabajan, ahí es donde está el origen de la comida.


La comida es un rito, coman disfrutando, no coman automatizadamente, no coman colocando la comida del congelador y la tiren al micro hondas para calentarla, que no se conviertan en máquinas de consumo de cosas procesadas.


Tomen su tiempo para comer los alimentos y para mirarlos, olerlos, saborearlos, porque la comida es algo que involucra los seis sentidos o los veinticinco sentidos, porque no son cinco, son muchos más.


Que disfrutemos la comida, que no solo comamos para alimentarnos, si no que gocemos el proceso de compartirla y eso incluso tiene una connotación religiosa, porque es como compartir el pan, una cosa tan sencilla.


No pretendo ser religioso, pero la verdad es que Jesús no partió el pan con jamón, o con gallina o pollo, o con oveja, partió el pan, no con aceite de oliva. Jesús partió el pan y tomó vino.


La próxima quizás te invite a ti a mi mesa....

El restaurante de las celebridades

513 East 6th Street

New York, NY 10009

(212) 228 -2775

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