LEGADO DE FULTON SHEEN EN NUEVA YORK

La santidad y la grandeza no son privilegio de quienes nacen rodeados de poder o riqueza, pueden florecer en los entornos más sencillos, cuando se unen el talento, la vocación y el trabajo.
By Ximena Hidalgo Ayala, historian, founder, and executive director of the Galo Plaza International Committee and its exclusive network of entrepreneurs and professionals, XHA Club, dedicated to promoting integration through history, education, and culture.
Hubo un tiempo en que ser católico en Nueva York era prohibido y peligroso. Antes de la independencia de Estados Unidos (1776), la práctica del catolicismo era perseguida y no existía libertad religiosa.
Las iglesias, procesiones y comunidades latinas que actualmente están en Nueva York, son fruto de una conquista histórica que abrió el camino al derecho de profesar la fe libremente, en ese contexto conocer la historia y a las figuras que han contribuido a las libertades que hoy ejercemos, es crucial.
El 24 de septiembre, la beatificación del venerable Fulton J. Sheen constituye un acontecimiento de especial significado para la Iglesia Católica en Estados Unidos y de manera particular, para los católicos de Nueva York.
Es el reconocimiento público de la vida y obra de un ser humano de origen humilde, que transformó la evangelización moderna y llevó el mensaje cristiano a millones de personas a través de la radio, la televisión y la palabra escrita.
Fulton J. Sheen ocupa un lugar destacado en la historia de Nueva York. Desde donde desarrolló una extraordinaria labor evangelizadora, convirtiéndose en una de las voces más influyentes del siglo XX. Su testimonio de fe, inteligencia y servicio contribuyó a fortalecer la presencia católica en la vida pública de una nación donde, durante décadas, los prejuicios religiosos representaron importantes obstáculos.
Para los latinos que viven en Nueva York, conocer a Fulton J. Sheen significa descubrir una parte fundamental de la historia de la ciudad que les acoge. Su elevación a los altares recuerda que la fe puede ser una fuerza transformadora, capaz de inspirar vidas, derribar barreras y dejar una huella duradera en la historia.
Del campo a los altares
La historia de Fulton J. Sheen es testimonio de cómo los orígenes más humildes, pueden conducir a una vida de extraordinaria influencia y servicio.
Hijo de una familia de agricultores católicos nacidos en Peoria -Illinois, de ascendencia irlandesa, llegó a convertirse en uno de los evangelizadores, educadores y comunicadores más destacados del siglo XX, hasta ser reconocido por la Iglesia en el camino hacia los altares.
Nació en 1895 en El Paso, Illinois y creció en un hogar donde la fe era parte de la vida cotidiana. Desde niño sirvió como monaguillo en la Catedral de Santa María de la Inmaculada Concepción de Peoria, experiencia que contribuyó a despertar su vocación religiosa y que marcaría el rumbo de su existencia.
Su formación académica fue tan sólida como excepcional. Tras estudiar en escuelas parroquiales, obtuvo su licenciatura en el St. Viator College en 1917 y una maestría en 1919, año en que se recibió como sacerdote. Continuó perfeccionando sus conocimientos con una licenciatura en Derecho Canónico en la Catholic University of America de Washington, un doctorado en Filosofía en la Universidad de Lovaina y otro en Teología en Roma.
Después de un breve ministerio pastoral en Londres y en su natal Illinois, en 1926 inició una prolongada carrera docente en la Facultad de Filosofía de la Universidad Católica de América. Durante casi un cuarto de siglo formó generaciones de estudiantes y consolidó una reputación intelectual que pronto trascendió las aulas, para alcanzar una audiencia nacional e internacional.

COMUNICADOR FORMIDABLE

Además de su prestigio como académico y teólogo, Fulton J. Sheen se convirtió en una de las figuras de la comunicación más influyentes del siglo XX. Dotado de un extraordinario talento oratorio, supo aprovechar los medios de comunicación masiva de sutiempo, para acercar a la fe católica a millones de personas. En 1930 inició una trayectoria de veintidós años en The Catholic Hour (La hora católica), programa radial que llegó a congregar una audiencia de cerca de cuatro millones de oyentes.
Su consagración como comunicador llegó con la televisión y en 1951 estrenó Life Is Worth Living (La vida merece ser vivida), un programa semanal que alcanzó cerca de treinta millones de espectadores y que lo convirtió en uno de los rostros más reconocidos de la televisión estadounidense.

Con la sola ayuda de un pizarrón y sin recurrir a guiones, Sheen abordaba temas religiosos, morales y sociales con una claridad, agilidad intelectual y capacidad pedagógica poco comunes.
En 1953, ganó el Premio Emmy a la "personalidad más destacada de la televisión" con su programa La vida merece ser vivida, superando a figuras como Frank Sinatra y Lucille Ball. Su célebre programa se convirtió en un fenómeno social absoluto, congregando frente a la pantalla a una audiencia masiva de 30 millones de espectadores cada semana, quienes quedaban cautivados por su elocuencia y profundidad.

Durante las décadas siguientes mantuvo una intensa actividad pública a través de la televisión, la radio, la prensa escrita y una prolífica producción editorial. Escribió más de 60 libros (algunas fuentes estiman más de 90 entre textos originales y antologías). Su obra incluye, desde profundas reflexiones teológicas y filosóficas, hasta guías muy accesibles de autoayuda espiritual y reflexiones sobre el matrimonio o la política. Entre sus obras más influyentes figuran Communism and the Conscience of the West (1948), Way to Inner Peace (1955) y The Power of Love (1965), títulos que ampliaron aún más el alcance de su mensaje.

Su voz llegó a millones y contribuyó a transformar la percepción pública del catolicismo en los Estados Unidos. Historiadores y observadores de la vida religiosa coinciden en que su popularidad ayudó a reducir los prejuicios anticatólicos que persistieron durante generaciones y favoreció una mayor aceptación a los católicos, que pocos años después haría posible la elección de John F. Kennedy, como el primer presidente católico del país.
Fulton Sheen no solía abordar la inmigración como un debate puramente político o de fronteras, sino desde una perspectiva profundamente espiritual, misionera y de dignidad humana basada en la fe.
Uno de sus enfoques más recordados sobre la fe y los inmigrantes, -especialmente aplicable a la historia de los Estados Unidos y la Iglesia católica-, resalta que la fe cristiana no entiende de fronteras, razas ni estatus social. En una célebre alocución pronunciada ante una multitud en San Luis, Sheen dejó plasmada una idea central sobre cómo la fe unifica la dignidad de todas las personas, sin importar su origen geográfico.

CAMINO A LOS ALTARES
La vida de virtud y el fecundo ministerio pastoral del Arzobispo Fulton J. Sheen, fueron reconocidos por la Iglesia cuando el Papa Benedicto XVI lo declaró Venerable en 2012. En 2019, el Papa Francisco aprobó un milagro atribuido a su intercesión, paso decisivo en el proceso que culminó con su beatificación el 24 de septiembre de 2026.
Desde Nueva York proyectó una labor evangelizadora que acercó la fe católica a millones de personas y contribuyó a fortalecer la presencia pública del catolicismo en Estados Unidos, en una época de importantes transformaciones religiosas y sociales. La ceremonia de beatificación realizada en St. Louis, Missouri, será seguida por celebraciones en Nueva York, ciudad estrechamente vinculada a su ministerio y a la consolidación de su legado.

SANTA INÉS: PÚLPITO DE FULTON SHEEN EN NUEVA YORK
El legado de Fulton J. Sheen permanece en la Iglesia de Santa Inés (Saint Agnes Church), uno de los templos católicos más emblemáticos de Manhattan. Desde ahí desarrolló su labor de predicación y evangelización, transmitiendo el mensaje que habría de convertirlo en una de las voces más influyentes de Estados Unidos en el siglo XX.
La parroquia fue fundada en 1873 para atender espiritualmente a los trabajadores inmigrantes, -en su mayoría italianos-, vinculados al Grand Central Depot, el complejo ferroviario que antecedió a la actual Grand Central Terminal. Santa Inés nació para los inmigrantes, convirtiéndose en lugar de acogida para quienes llegaban a Nueva York en busca de oportunidades y de una comunidad donde profesar su fe.

Santa Inés fue sede de sus transmisiones y sermones, durante décadas, las producciones radiales y televisivas que Fulton Sheen realizaba a beneficio de la Sociedad para la Propagación de la Fe, estuvieron íntimamente ligados a esta iglesia. Desde ahí grabó o transmitió contenidos promoviendo valores morales y éticos en Estados Unidos.
Reconociendo el impacto de su legado, el 7 de octubre de 1980 el entonces alcalde de Nueva York, Ed Koch, renombró oficialmente el tramo de la calle 43 (entre Lexington y Tercera Ave.) justo frente a la iglesia, como "Archbishop Fulton J. Sheen Place" (también señalizado como Fulton Sheen Way).

Para los fieles latinos, Santa Inés posee un significado especial. En su interior se encuentra la Virgen de Guadalupe, Patrona de México y Emperatriz de las Américas, un vínculo inmediato con las raíces espirituales y culturales de millones de latinoamericanos.
Ahora que los católicos del mundo celebramos la beatificación de Fulton J. Sheen, visitar Santa Inés es recorrer una página viva de la historia católica de Nueva York, una oportunidad para descubrir el lugar desde donde uno de los mayores comunicadores de su tiempo y futuro santo, predicó la fe, inspiró a millones y dejó una huella perdurable en la vida espiritual de la ciudad.
Quienes deseen acercarse a la figura del Beato Fulton J. Sheen, encontrarán en Santa Inés mucho más que un lugar histórico, percibirán la memoria del gran predicador que caminó esas calles, que ayudó a transformar la comunicación católica y cuya voz resonó desde la calle 43 en Manhattan, hacia millones de hogares.

En una ciudad que reúne pueblos, religiones y culturas de todo el planeta, Santa Inés continúa siendo un espacio donde la tradición católica y la experiencia inmigrante se encuentran de manera natural. Y como toda cultura se expresa alrededor de la mesa, la visita a Santa Inés puede prolongarse unos pasos más hasta el CINCO DE MAYO, en la calle 43, vecino histórico de la parroquia. Pequeño y sencillo, este establecimiento mantiene viva la auténtica tradición gastronómica mexicana en el bullicioso corazón de Fulton Sheen Way.
Después de un momento de oración y de un encuentro con la historia del Beato Fulton Sheen, nada resulta más apropiado que compartir unos tacos, una torta o alguno de los sabores que forman parte del patrimonio cultural de México.

Esta experiencia resume la esencia misma de Nueva York: una ciudad donde la fe, la inmigración, la memoria y las tradiciones se entrelazan continuamente. Entre Santa Inés y Cinco de Mayo, se puede descubrir no solo un capítulo de la historia católica estadounidense, también la vital presencia latina, que sigue enriqueciendo culturalmente a la ciudad. Tres dimensiones profundamente humanas: la fe, la historia y la cultura.
"No prestéis atención a la raza ni al color de la piel, porque no existen personas inferiores en el mundo cuando son hijos de la gracia por medio de los sacramentos".
Beato Fulton J. Sheen
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OVER 40 YEARS OF TRADITION & PASSION
Serving New York since 1978. Food that tastes great,
made with fresh ingredients & is good for you!
CINCO DE MAYO FULTON SHEEN WAY
153 E 43rd St, New York, NY 10017
(Junto a Saint Agnes & Grand Central Station sobre FULTON SHEEN WAY)
Abierto los 7 días de la semana
Lunes 10:30AM - 9PM
Martes & miércoles10:30AM - 10PM
Jueves 10:30AM - 11PM
Viernes 11AM - 5PM
Sábados y domingos 4PM - 9PM
RECOGNIZED FOR OUTSTANDING
CATERING SERVICES FOR ALL OCASSIONS
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