ECUADOR Y ESPAÑA UNIDAS POR LAS TERESAS

España y Ecuador tienen vínculos históricos excepcionales, gracias a dos mujeres escritoras del siglo XVI de la familia Cepeda.
By Ximena Hidalgo Ayala, historian, founder, and executive director of the Galo Plaza International Committee and its exclusive network of entrepreneurs and professionals, XHA Club, dedicated to promoting integration through history, education, and culture.
Ese vínculo se origina en la familia de una de las mujeres más respetadas y destacadas de la Historia Iberoamericana, la escritora Teresa de Cepeda y Ahumada, reconocida por su nombre de religiosa carmelita como Santa Teresa de Jesús o Teresa de Ávila, por su lugar de nacimiento.
Octubre resalta como el nexo que unió históricamente a España y Ecuador a través de las letras y la fe. El 15 de octubre se celebra oficialmente a la tía, Santa Teresa de Ávila, patrona de los escritores y doctora de la Iglesia; asimismo, en este mes recordamos a su sobrina, Teresa de Cepeda y Fuentes, nacida el 25 de octubre de 1566 en Quito, quien se convirtió en la primera poeta de la etapa colonial de Ecuador y en la primera mujer carmelita de origen americano.

UNA SANTA ESPAÑOLA REFORMADORA
Santa Teresa de Ávila fue una escritora extraordinaria. Su legado está plasmado en una obra volcada a la teología mística, la oración y la reforma institucional. Tras su canonización en 1622, fue proclamada por las Cortes capitana de los Reinos de España (1626) y doctora Honoris Causa por la Universidad de Salamanca. Desde 1963 tiene el título honorífico como alcaldesa de la Villa de Alba de Tormes. Además de sus innumerables atributos intelectuales, espirituales y el mérito de ser la fundadora de la Orden de las Carmelitas Descalzas, -una rama de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo instaurada en el siglo XII en Israel-, que cambió las estructuras de la Iglesia de su tiempo.

Entre 1562 y 1582 Santa Teresa de Ávila fundó personalmente un total de 17 conventos de monjas. Cuatro años después del fallecimiento de la santa, en 1586, el padre catalán Joan de Jesús Roca fundó el primer convento masculino de la reforma en Las Ramblas de Barcelona y primer convento de monjas carmelitas descalzas se fundó en Barcelona el 4 de junio de 1588, guiadas por la madre Catalina de Cristo, quien fue compañera directa y discípula de Santa Teresa.

LOS CEPEDA EN QUITO
Existen vínculos muy especiales entre Santa Teresa de Ávila, su familia sanguínea y Ecuador, donde hasta la actualidad hay parientes de la santa española.
Francisco, hermano del prestigioso político y militar Gral. Blasco Núñez Vela, capitán general de la Armada de las Indias, fue padrino de bautizo de Santa Teresa de Ávila. En 1543 Blasco Núñez Vela fue nombrado primer virrey, gobernador y capitán general de Perú y Chile por el rey Carlos V. Por lo menos cinco hermanos de Santa Teresa acompañaron al virrey, entre ellos Hernando, Antonio, Jerónimo, Agustín y Lorenzo, hijos del segundo matrimonio de Alonso Sánchez de Cepeda con Beatriz Dávila y Ahumada, emparentada con familias ilustres de Castilla, quien murió cuando su hija Teresa tenía doce años.

Blasco Núñez Vela llegó a América para hacer cumplir las Leyes Nuevas, redactadas para limitar los abusos de los encomenderos españoles contra de los nativos, encontrando férrea oposición por parte de ese grupo privilegiado de ibéricos, liderados por Gonzálo Pizarro.
El carácter intransigente y la rigidez con la que intentó quitar los privilegios a los encomenderos, provocaron rechazo inmediato. La élite terrateniente y los magistrados de Lima se rebelaron en su contra, destituyéndolo de su cargo a los pocos meses de su llegada y enfrentándolo en las llanuras de Iñaquito, donde murió.
FAMILIA INFLUYENTE

Los hermanos de la santa combatieron en Iñaquito el 18 de enero de 1546. El virrey fue decapitado por defender las Leyes Nuevas y de los hermanos de Santa Teresa que combatieron, Hernando salvó su vida, Antonio falleció en combate y fue sepultado en Quito, los otros tres se radicaron en esa comarca, donde tuvieron cargos relevantes: Jerónimo fue tesorero de la Real Hacienda desde 1564 hasta 1575, Agustín fue gobernador de varias regiones (1579 - 1583) y Lorenzo, que era el más allegado a su hermana Teresa, fue regidor, alcalde, tesorero de las Cajas Reales, teniente de gobernador y justicia mayor de Quito durante más de veinte años, desde 1550 hasta 1575 en que retornó a España con su hija Teresita.
Lorenzo de Cepeda es parte de la historia de la Real Audiencia de Quito, en donde nacieron y murieron sus siete hijos y su esposa doña Juana Fuentes, cuyos restos fueron sepultados en la capilla de San Juan de Letrán, junto a la Basílica de la Merced, con permiso de Diego de Sandoval, quien construyó el pequeño templo, que es el más antiguo de la capital ecuatoriana.

Una de las propiedades de Lorenzo de Cepeda es actualmente el Monasterio e Iglesia de Santa Catalina. Fue él quien apoyó la “modernización” del barrio de San Marcos en la capital ecuatoriana. Además de sus funciones en Quito, Lorenzo de Cepeda fue visitador fiscal y justicia mayor en Loja, Cuenca y Zamora.
Próspero en sus empresas, ayudó a las fundaciones de los conventos de su hermana en España. Con ayuda de sus hermanos Santa Teresa logró la fundación del Convento de San José, inaugurado el 24 de agosto de 1562, cuando tomaron el hábito cuatro novicias en la flamante Orden de las Carmelitas Descalzas de San José.
Santa Teresa mantenía permanente correspondencia con sus hermanos radicados en Quito. Una de las cartas más famosas entre ellos, del 23 de diciembre de 1561, precisamente le informa sobre el envío de una gran ayuda económica para reformar sus fundaciones de conventos.

EL QUITITO
La imagen del Niño Jesús que se conserva en el Convento de San José de Ávila, es testimonio del lazo que conectó para siempre a Ecuador y España. Esta pieza de arte colonial, conocida cariñosamente como El Quitito, -nombre que exalta con orgullo su origen-, fue personalmente llevada en 1575 por Lorenzo de Cepeda desde la Real Audiencia de Quito a Ávila, para el primer convento de su querida hermana. El Quitito destaca no solo por ser una joya del arte colonial, además por ser uno de los recuerdos más íntimos, emotivos y queridos que vinculan a la santa con su hermano y con Ecuador.
De la familia de Santa Teresa de Jesús están sepultados en Quito un hermano, una cuñada y tres sobrinos. Los restos de Lorenzo de Cepeda reposan en esa iglesia del convento de San José en Ávila. La santa hizo grabar sobre la losa del sepulcro de su hermano el siguiente texto:
"Falleció Lorencio de Cepeda el 26 de junio de 1580:
Fue el fundador de esta capilla y hermano de la
fundadorade las carmelitas descalzas y de los descalzos."
PARIENTES ECUATORIANOS
Investigadores como Pedro Robles y Chambers, Max Borrero Vega y Fernando Jurado Noboa, han logrado restablecer las líneas de filiación de los familiares de Santa Teresa de Ávila en Ecuador, identificando a los numerosos descendientes de Lorenzo, Hernando y Francisco de Cepeda en Quito, hermanos y sobrino de Santa Teresa, cuyos descendientes viven hasta la actualidad en Latacunga, Cuenca, Guayaquil y en Pasto, que fue parte de la Real Audiencia de Quito.
En la orden religiosa fundada por Santa Teresa de Avila, incluso la autora de esta nota tiene ancestros que fueron parte de esta congregación por línea materna y su tatarabuelo don Heliodoro Ayala Burbano, fue mecenas de la construcción del Monasterio Carmelita en la ciudad de Ibarra, provincia de Imbabura, al que ingresaron dos de sus hijas.

TERESITA LA QUITEÑA
Nacida como Teresa de Cepeda y Fuentes el 25 de octubre de 1566 en Quito, para diferenciarla de su tía le llamaban Teresa la Quiteña. Su infancia se vio marcada por el fallecimiento de su madre un año después de su nacimiento, el 14 de noviembre de 1567. Bajo el patrocinio de su tía, fue la primera monja carmelita descalza americana en España y es conocida por ser uno de los miembros más destacados de la familia de Santa Teresa de Ávila nacida en la Real Audiencia de Quito.
Fue admitida en el Carmelo de Sevilla y empezó a vestir el hábito siendo niña. Antes de partir al convento, fue retratada por Fray Juan de la Miseria, quien también retrató a su tía Teresa de Jesús. En el retrato, pintó a Teresita, de diez años, vestida con el típico hábito café y capa blanca de carmelita. Ella vistió el hábito hasta iniciar el noviciado en 1581 en San José de Ávila.
Un año antes de empezar el noviciado, el 26 de junio de 1580 perdió a su padre y quedó totalmente huérfana. Siguió con su relación cercana a su tía Teresa de Jesús y la acompañó a la fundación del Carmelo en Burgos. El 5 de noviembre de 1582 Teresita hizo sus votos y se quedó en San José de Ávila por el resto de su vida, donde apoyó el proceso de beatificación de su tía. Falleció a los 44 años, el viernes 10 de septiembre de 1610.
PRIMERA POETA COLONIAL DE ECUADOR
Con Teresa de Cepeda y Fuentes, hija de Lorenzo de Cepeda y sobrina de Santa Teresa de Avila, inicia la historia de la poesía ecuatoriana, como han demostrado los estudios el padre Aurelio Espinosa Pólit y varios autores, incluyendo a monseñor Manuel María Pólit Laso, arzobispo de Quito en su libro La familia de Santa Teresa en América, así como Fray José María Vargas, quienes estudiaron las relaciones de Quito con la admirable doctora de la Iglesia.
El trabajo del padre Aurelio Espinosa Pólit, fue fundamental para la historiografía literaria colonial de Ecuador, destacando sus exhaustivas investigaciones, que rescataron y dieron valor a la obra de Teresa de Cepeda y Fuente.

A través de su análisis crítico, categorizó formalmente a Cepeda y Fuentes como la primera mujer poeta y escritora criolla del actual Ecuador, fundamentando dicho reconocimiento en la honda sensibilidad lírica de sus Coplas a lo divino. El hito metodológico de esta reivindicación ocurrió en 1959, cuando Espinosa Pólit descubrió y publicó lo que la crítica considera el primer poema en lengua castellana concebido en territorio ecuatoriano: un villancico de carácter místico datado hacia el 1600.
La quiteña Teresa de Cepeda y Fuentes, escribió su obra poética durante su madurez como monja de clausura en el Convento de San José de Ávila, España, donde residió hasta su muerte. Fue en ese entorno claustral, hacia el año 1600, donde compuso sus célebres coplas "a lo divino", las cuales se preservaron de forma manuscrita en códices conventuales y a través de la memoria oral.
Estos versos llegaron a América en el siglo XVIII por intermedio del jesuita Bernardo Recio, quien introdujo las coplas en las misiones populares de Quito y las transcribió formalmente en su crónica Compendiosa Relación de la Cristianidad en el Reyno de Quito, atribuyendo explícitamente su autoría a Teresita de Jesús, sobrina de la santa.
En el siglo XX, Aurelio Espinosa Pólit identificó este registro y bajo el principio de nacionalidad por nacimiento (ius soli), reconoció a Teresa de Cepeda como la primera mujer nacida en el actual territorio ecuatoriano con obra poética documentada, consolidando un puente literario e histórico entre España y Quito.
Adicionalmente el padre Espinosa Pólit estableció una distinción de carácter histórico-editorial: si bien Teresa de Cepeda y Fuentes es la autora de los versos primigenios de la región, la publicación posterior del Ramillete de varias flores poéticas, -vinculado a la figura de Antonio de Bastidas-, constituye el primer libro de poesía propiamente impreso y editado de la colonia. La intervención crítica de Espinosa Pólit restituyó el nombre de esta mística al patrimonio nacional y consolidó su legítimo lugar en la raíz misma de la tradición lírica y cultural ecuatoriana.
Quito, donde residieron sus hermanos y nació su sobrina, rinde homenaje al legado de hispanidad y a su estrecho vínculo con Santa Teresa de Ávila, albergando dos de los monasterios carmelitas más antiguos y hermosos de América Latina: el Carmen Alto, construido en la casa natal de Santa Marianita de Jesús y el Carmen de la Santísima Trinidad o Carmen Bajo.
Con esta nota rendimos homenaje a dos mujeres de una excepcional familia, cuyo talento literario unió continentes y merecen un justo puesto en la historia iberoamericana.
Si os váis, divino manjar,
llevad mis ojos tras vos,
que ojos que vieron a Dios
no pueden sin Dios estar.
Veros, Señor, es gozar,
y no veros padecer,
hasta volveros a ver.
Árboles y plantas
load al Señor,
porque Dios sea bendito,
bendito sea Dios.
Si hermosura y belleza
causan amores,
¿cómo no se enamoran
de Dios los hombres?
Si hermosura y belleza
de amor son causa,
¿cómo no se enamoran
de Dios las almas?
Teresita Cepeda y Fuentes
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