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  • Foto del escritorXIMENA HIDALGO-AYALA

SEPTEMBER 24, QUEEN'S DAY

Por Ximena Hidalgo Ayala

Historiadora, fundadora y directora ejecutiva del Comité Internacional Galo Plaza Inc. y de su exclusivo network de empresarios y profesionales XHA Club, dedicado a promover la integración a través de historia, educación y cultura.

Nuestra Señora de la Merced es oficialmente la

Patrona de la República de Ecuador.


Por sus orígenes, significado y presencia en la Historia Nacional de Ecuador, es la imagen mariana más célebre, respetada y querida en todo el territorio nacional, donde su historia se remonta a tiempos inmemoriales, pero además es venerada a nivel iberoamericano.

Es muy especial para mi compartir esta nota, no solo porque nací un 24 de septiembre, además nací junto a la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, en la milenaria capital cuna del Sol, en el centro del planeta. Nací en el Centro Histórico, al romper de la aurora, alrededor de las 5 de la madrugada, mientras repicaban incansablemente las campanas de la basílica, después de una noche de grandes festejos en honor a la Patrona de la Libertad.


Mi verdadero nombre debe ser Mercedes, como el nombre de la mujer venerada que me dio la vida y de su abuela, Doña Mercedes Carrión de Ayala, mi bisabuela. Mercedes es el nombre de mi hermana mayor, querubín precioso ojos color de cielo, que me cuida a cada instante. A la Virgen de las Mercedes, a mi madre, mi hermana y mi bisabuela, les dedico con amor esta nota.


PROTECTORA Y LIBERADORA DE LOS CAUTIVOS

La devoción a la Virgen de la Merced inició en España, en el siglo XIII, cuando los musulmanes saqueaban a los pueblos de las costas mediterránea para secuestrar prisioneros y convertirlos en esclavos, entre ellos cristianos, a los que trasladaban a África para mantenerlos en cautiverio, someterlos a trabajos forzados, maltratos y abandono, situación en la cual muchos perdían la fe, pensando que Dios los había abandonado.

San Pedro Nolasco, negociando la liberacion de los cautivos.

Pedro Nolasco, comerciante nacido en Aquitania y establecido en Barcelona, comenzó a usar sus propios recursos para liberar a los cristianos cautivos, a los cuales compraba o intercambiaba por mercancías. Cuando se quedó sin recursos, formó grupos de ayuda y asistencia para pedir limosnas y financiar expediciones para negociar la “redención” de prisioneros, por lo que fue llamado Cónsul de la Libertad.

Los recursos conseguidos también fueron insuficientes y en medio de su angustia, en 1218 tuvo una visión en la cual vio a la Virgen María recomendándole que fundara una comunidad religiosa, dedicada a auxiliar y liberar a los cautivos. Organizó el grupo que dio origen a la “Orden Real y Militar de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos”, conocida como Mercedarios, la cual fundó el 10 de agosto de 1218 en Barcelona.

Los Mercedarios, además de los votos de pobreza, castidad y obediencia, hacen un cuarto voto comprometiéndose a dedicar su vida a liberar esclavos y si fuese necesario, quedarse en lugar de algún cautivo en peligro de perder la fe, o por el que no hubiera dinero para lograr su liberación.

En 1265, la advocación a la “Nuestra Señora de la Merced” fue aprobada por la Santa Sede y en 1696, el Papa Inocencio XII fijó el 24 de septiembre, como fecha oficial de su celebración a nivel mundial.

Los mercedarios han difundido la devoción a la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Merced por todo el mundo, pero cuando llegaron a una isla en las costas de la Real Audiencia de Quito, la madre de los oprimidos por el dolor y la enfermedad, ya estaba ahí, siendo adorada por los nativos.


VIRGEN INMIGRANTE

La Virgen de la Merced emigró a América desde Europa y en cada lugar a donde llegaron los Mercedarios, tiene un lugar de veneración preponderante, por el gran amor de sus devotos, entre los cuales se incluyen importantes líderes de las Guerras de Independencia Hispanoamericana. Actualmente es venerada en varios países del continente, incluyendo Argentina, Bolivia, Ecuador, Nicaragüa, Perú y República Dominicana, entre otros.


En Ecuador la Virgen de la Merced tiene una historia increíble, que se remonta a tiempos inmemoriales en la enigmática Isla de la Plata, en las costas de la provincia de Manabí, donde en 1527 los primeros españoles encontraron una imagen femenina de piedra, a la cual los nativos adoraban y oraban para curar sus dolencias y remediar sus necesidades. Elaboraban ofrendas de plata que depositaban en el lugar de culto a esta divinidad femenina. Fueron tantas las ofrendas encontradas en la isla, que por ello los europeos la bautizaron como “Isla de la Plata”.

Las órdenes religiosas que llegaron a América con la conquista, entre ellas los Mercedarios, vieron en la imagen femenina de la Isla de la Plata algo más que un ídolo de piedra. Era realmente el símbolo de la energía divina femenina, símbolo del amor maternal y protector. Los Mercedarios la consagraron como Nuestra Madre de La Merced y la trasladaron a la capital de la Real Audiencia de Quito, actual República de Ecuador, en cuya historia la Virgen de la Merced es la primera imagen mariana de su territorio.

La Basílica de Nuestra Señora de la Merced, en el Centro Histórico de la capital ecuatoriana, es la primera y principal sede de la Orden mercedaria en el país y por ello lleva el título de Basílica.

En la colonia, el Cabildo de Quito le reconoció como fundadora, vecina, primera colona y protectora de la capital ecuatoriana, se le atribuyen numerosos milagros. Desde entonces a su protección se han encomendado en los desastres naturales, por lo cual la conocen como “Virgen del Terremoto" y “Virgen del Volcán”. También es llamada Virgen de la Misericordia y Santa María de la Merced.

La Basílica de la Merced se encuentra a una cuadra de la Iglesia y Convento de San Francisco.

En Ecuador la imagen de Nuestra Madre de la Merced, tallada en roca, se venera desde 1736 en su propia Basílica, en el Centro Histórico de la capital ecuatoriana, en el altar de estilo barroco elaborado por el famoso Bernardo de Legarda, altar que está cubierto con láminas de oro y hay varias obras del igualmente famoso Victor Mideros, nacido en San Antonio de Ibarra.

Declarada primera habitante de la ciudad, en 1701 inició la construcción de su basílica, 63 años antes que en Barcelona, lugar originario de su primera aparición a San Pedro Nolasco.

Nuestra Señora de las Mercedes se encuentra en su propia Basílica en el Centro Histórico de la capital ecuatoriana, donde cada 24 de septiembre recibe los más altos honores con conciertos de la banda del Ejército Nacional, danzas autóctonas y juegos pirotécnicos.

De color blanco, con cinco cúpulas y una torre, la Basílica de La Merced está decorada con inscripciones indigenas y árabes. Su construcción inició en 1701, la torre se completó en 1736 y fue consagrada en 1747.

En todo el territorio ecuatoriano las celebraciones en honor de Nuestra Señora de la Merced se extienden varios días y es festejada en todo el territorio ecuatoriano, en Latacunga, Quevedo, Guayaquil, Ibarra, Machala, Huaquilla, Piñas, etc., etc., hay misas especiales, novenas, conciertos y celebraciones populares en su honor.

Hay imágenes de Nuestra Señora de La Merced en varias iglesias y monasterios ecuatorianos desde la época colonial, entre ellos el Carmen Alto, que fuera la casa de la Santa Marianita de Jesus, como la de la gráfica.

En la etapa colonial, durante los desastres naturales y epidemias, la gente se encomendaba a la Virgen de la Merced para salvarse de una muerte repentina. Fue declarada Patrona de Guayaquil, la ciudad-puerto más importante del Litoral ecuatoriano y capital comercial de la nación.

REINA DE LA LIBERTAD

Desde inicios de su devoción, Nuestra Señora de la Merced es la protectora y redentora de los cautivos y de toda persona privada de la libertad fisica o espiritual, es la libertadora por excelencia.

Al amparo y protección de Nuestra Señora de la Merced se encomendaron las tropas del ejército libertador comandado por el mariscal Antonio José de Sucre el 24 de mayo de 1822 y con la victoria en las laderas del volcán Pichincha, después de 300 años, la Real Audiencia de Quito, -actual Ecuador-, obtuvo la liberación definitiva de su territorio del coloniaje europeo.

Sucre le ofrendó su espada y la Santísima Virgen de La Merced, fue declarada Generalísima Patrona del Ejército Nacional Ecuatoriano, que se establece desde esta victoria. Las huestes libertarias estaban conformadas por combatientes de diferentes partes del continente e incluso de Europa.

Además de ser Patrona de las Fuerzas Armadas del Ecuador, es Patrona del Litoral Ecuatoriano, por ello los pescadores realizan hermosas procesiones en sus embarcaciones sobre el mar, portando la imagen de la virgen.

En la época colonial era venerada por los esclavos y por ello era conocida entre ellos como Mama Negra, -una forma especial para venerarla públicamente-, patrona de toda persona privada de la libertad, también es Patrona de los cautivos, ya que su nombre, Mercedes, significa misericordia, dádiva, gracia y también perdón. Desde 1786 en la ciudad de Latacunga, capital de la provincia de Cotopaxi, en Ecuador, se realizan los grandes festejos de la “Mama Negra” en honor a su protectora y patrona, la Virgen de las Mercedes. En Latacunga hay eventos en su honor todo septiembre hasta octubre.


En 1860, la Virgen de la Merced fue proclamada "Reina, Patrona y Abogada del Ecuador y de sus Armas" tras pedir su ayuda para detener un intento de invasión a Guayaquil; en 1861, fue proclamada por decreto como "Patrona y Protectora Especial de la República y de las Fuerzas Armadas". En 1963 la Junta Militar de Gobierno la proclamó "Patrona y Generalísima de las Fuerzas Armadas".


ORACION A NUESTRA SEÑORA DE LA MERCED

“MARIA DE LAS MERCEDES, REINA DE CIELOS Y TIERRA”


Madre de la Merced, mensajera de libertad y misericordia,

madre de todos, ternura de Dios para los cautivos y los pobres.


Que tus besos derritan la violencia que nos envuelve,

hasta que recuperemos, en tu regazo materno, la ilusión de familia,

transformando el mundo en un hogar.


Madre de misericordia, enséñanos a valorar nuestra fe cristiana,

haznos capaces de amar con caridad mercedaria

conviértenos en portadores de paz y esperanza.


A ti recurrimos, oh Madre protectora de las huestes libertadoras,

generala de nuestros ejércitos,

para implorar tu maternal protección en las nuevas batallas contra el maligno,

bendice a nuestra Patria

que te proclama Reina, Patrona y Protectora.


Amén!

Durante pestes, terremotos, erupciones, los habitantes de Andinoamérica Ecuatorial salían en procesión con Nuestra Señora de la Merced, interpretando una canción, cuya música data de tiempos prehispánicos, dedicada a la Pachamama, a la energía femenina creadora de la naturaleza, protectora y dadora de vida, adaptada con versos durante la colonia para la adoración mariana. Esta música prehispánica y los versos coloniales, actualmente se encuentra presente en las celebraciones de todas las advocaciones marianas de Ecuador, se trata del tema SALVE SALVE GRAN SEÑORA.


Salve, salve Gran Señora, Salve Poderosa Madre, Salve Emperatriz del Cielo. Hija del Eterno Padre. Oh Madre del Dios de Amor y madre de pecadores, alivio en nuestros trabajos, consuelo en nuestros dolores.


En Ecuador, uno de los primeros puntos del planeta Tierra en emerger de las aguas tras el diluvio universal, las manifestaciones espirituales, intelectuales y culturales, son una amalgama de miles de años, lo cual se puede apreciar y sentir en el presente.


Aquí la versión en castellano con los versos coloniales, una segunda versión en kichwa y una versión en ocarina, instrumento ancestral de los pueblos andinoamericanos.

Versión de Salve Salve Gran Señora cantada con la letra en kichwa.

Versión de Salve Salve Gran Señora cantada con la letra en kichwa.

Versión musical con ocarina, de la música de origen prehispánico de Salve Salve Gran Señora, que hasta la actualidad cantan los ecuatorianos.

Esta nota es generosamente compartida gracias al respaldo del exclusivo XHA CLUB, Network de prestigiosos y renombrados empresarios y profesionales, dedicado a promover el rescate de la presencia latinoamericana en la Historia de Nueva York, trabajo que desde 2006 desarrolla el Comité Internacional Galo Plaza Inc., establecido para mantener el legado del líder internacional nacido en la capital del mundo, en el 5 West de la calle 8 y 5a Ave. de Manhattan, el 17 de febrero de 1906.

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