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Llevarse la gloria ajena

Foto del escritor: XIMENA HIDALGO-AYALA
XIMENA HIDALGO-AYALA
1 jul 2016
3 min de lectura

Por Ximena Hidalgo-Ayala

Julio 1, 2016


Si bien el gobierno de Ecuador debió presentar el pedido de un TPS para sus connacionales en Estados Unidos gracias a la presión de los ecuatorianos en el exterior, -incluyendo sus propios simpatizantes entre los cuales ha promovido un sentimiento “anti-yanqui” como parte de un nacionalismo populista revolucionario-, la presencia de empleados del gobierno ecuatoriano en Nueva York y de agrupaciones afines al régimen en las actividades de apoyo al TPS, no será la excusa para que, como lo ha hecho en ocasiones anteriores, se lleve el mérito de un proyecto al cual desde el principio se opuso abiertamente.


El gobierno correista se encuentra en franca campaña para lograr la reelección de los militantes de su partido Alianza País y de esta manera garantizar que no se fiscalice ni ajusticie al regimen y sus funcionarios, que en forma flagrante han violado los Derechos Humanos, la Libertad de Expresión, la división de los poderes del estado y han realizado una serie de acciones que dejan a Ecuador sumido en el peor endeudamiento de su historia, con un despilfarro rampante, una corrupción institucionalizada, en donde no se tolera la crítica, peor la denuncia, ni la inconformidad, en franca violación al funcionamiento de un sistema auténticamente democrático.


Está públicamente documentada en videos, periódicos y programas de televisión la oposición oficial del gobierno de Rafael Correa y sus funcionarios al TPS para los ecuatorianos en Estados Unidos, con las declaraciones del canciller ecuatoriano-inglés, así como de la cónsul ecuatoriana en Nueva York.


Si bien el control despótico a la prensa independiente en Ecuador a promovido la autocensura; el trabajo de empresas extranjeras dedicadas a borrar de las redes y del Internet cualquier noticia o información que dañe la imagen del régimen correista y el trabajo de comunicadores y medios asalariados, no permiten que la comunidad internacional conozca a cabalidad lo que realmente sucede en Ecuador, queda claro que si el gobierno de Estados Unidos concede el TPS a los ecuatorianos será por varias razones, entre ellas para hacer un balance ante la decisión de la Corte Suprema con el fallo en contra de DAPA y la suspensión de DACA, lo cual quita un importante triunfo al Presidente Obama y al Partido Demócrata. El TPS para los ecuatorianos sería una forma de paliar en la comunidad inmigrante el resultado de una lucha partidista que como dice el refrán rompe la cuerda por el lado más delgado, en este caso el de los inmigrantes.


Estados Unidos requiere que el gobierno del país en cuestión, solicite el Estatus de Protección, como una manera de mantener las relaciones diplomáticas, especialmente con un país de estratégica posición geopolítica y para no imponer situaciones sobre sus connacionales en este país, mas no significa que el gobierno ecuatoriano haya hecho nada para apoyar al TPS, muy por el contrario en medio de una grave crisis económica, continúa el despilfarro a través del mantenimiento de varias dependencias oficiales en Estados Unidos, por demás innecesarias y que no responden al volumen de una comunidad, en comparación con otros países que, a pesar de tener una población más grande en Estados Unidos, no tienen tantas oficinas de gobierno como Ecuador.


El mantenimiento de la burocracia del gobierno ecuatoriano en Estados Unidos, no está motivada por el servicio a sus conciudadanos, sino a una estrategia de campaña, ya que es bien sabido que los empleados del régimen realizan abiertamente proselitismo político, utilizan sus cargos para acceder a las autoridades estadounidenses, para tergiversar, ocultar y defender el despotismo de Rafael Correa en Ecuador, del cual se benefician ellos o sus familiares y amigos.


Ecuatorianos naturalizados estadounidenses, por un sentido de gratitud con Estados Unidos, deberían reflexionar sobre el apoyo a un gobierno que ha hecho derroche de prepotencia, violaciones, impunidad y corrupción, amedrentando, encarcelando, persiguiendo y acosando a todo aquel que no participe de su forma de actuar.

Reproducción de la nota editorial publicada en la edición impresa del periódico Impacto Latino de Nueva York el 1 de julio de 2016. La misma está publicada en linea y se puede acceder a ella visitando el siguiente link:





 
 
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