GRACIE MANSION, ESCENARIO DE LA HISTORIA CÍVICA DE LOS LATINOAMERICANOS
- XIMENA HIDALGO-AYALA

- hace 5 días
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Mi testimonio historiográfico personal y documentado, construido durante más de 20 años de presencia, memoria y observación, sobre la evolución y participación latinoamericana en la Mansión Gracie, la casa-museo más emblemática de Nueva York.

Por Ximena Hidalgo Ayala
Historiadora, fundadora y directora ejecutiva del Comité Internacional Galo Plaza y de su exclusivo network de empresarios y profesionales XHA Club, dedicado a promover la integración a través de historia, educación y cultura.
A lo largo de múltiples administraciones, he sido testigo presencial de su vida institucional y de la manera en que esta icónica edificación ha acogido a comunidades, celebraciones y momentos, que hoy forman parte de la memoria colectiva de la ciudad.
Esta crónica, -intercalada con mis propias imágenes y vivencias-, ofrece una mirada íntima y documentada a la casa-museo más emblemática de la ciudad natal de Galo Plaza.
Mi relación con la Mansión Gracie se desarrolló a lo largo de las administraciones municipales de los alcaldes Michael R. Bloomberg, Bill De Blasio y Eric Adams, lo que me permitió observar, -no solo como miembro de la comunidad andinoamericana y como parte de la prensa, sino sobre todo como historiadora, la manera en que este espacio fue transformándose en un escenario de representación multicultural, donde los latinoamericanos cobraron protagonismo.

Este es mi testimonio durante tres administraciones municipales y la evolución de la presencia latinoamericana en la histórica propiedad. Una mirada a su vida institucional y a la manera en que este emblemático edificio, ha acogido a las comunidades latinoamericanas y celebraciones que forman parte de la historia de Nueva York.

Una casa con historia

Ubicada en la calle 88 al lado Este de Manhattan, la Mansión Gracie, es una de las estructuras de madera más antiguas de Nueva York y desde 1942 funciona como residencia oficial del primer ejecutivo de la ciudad. Su historia se remonta al siglo XVII, cuando el terreno perteneció, -según consta en los archivos históricos-, a Sybout Claessen, un agricultor y carpintero holandés quien en 1646 adquirió 106 acres de tierras de cultivo y fue su primer propietario.


En 1770, Jacob Walton, un rico comerciante de Flatbush, compró la parte principal de lo que había sido la propiedad de Claessen y construyó una casa, que gracias a su ubicación estratégica jugaría un rol interesante en la etapa de la independencia de las colonias inglesas en América, ya que al iniciar la Revolución Americana, George Washington se dio cuenta de la importancia estratégica de la propiedad de Walton y en 1776 comandó a sus tropas hasta el lugar, pero un regimiento británico estacionado frente al río destruyó la fortaleza construida en la propiedad por los patriotas, incluyendo la casa de Walton. Cuando terminó la guerra de independencia, los descendientes de Walton reclamaron la propiedad.

En 1798, el próspero comerciante naviero de origen escocés Archibald Gracie adquirió la propiedad a los herederos de Walton y edificó la casa de campo que hoy conocemos, convirtiéndola en un centro social frecuentado por figuras como Alexander Hamilton, James Fenimore Cooper, el gobernador DeWitt Clinto, José Bonaparte y Washington Irving.
En 1801, la Mansión Gracie fue testigo de un episodio singular, su propietario, Archibald Gracie, mantenía estrecha amistad y una fructífera relación empresarial con Alexander Hamilton, uno de los padres fundadores de Estados Unidos y del primer banco nacional. Ese año, Gracie abrió el porche de su residencia para una reunión encabezada por Hamilton, a la que asistieron destacados miembros del Partido Federalista. En ese encuentro se fundó el periódico New‑York Evening Post, conocido actualmente como New York Post.

En 1823 Un fracaso financiero obligó a Gracie a vender su casa a José Foulke y en 1857 pasó a ser propiedad de Noé Wheaton, quien la perdió. La administración municipal tomó posesión del inmueble en 1896 e incorporó la finca al recién creado Parque Carl Schurz.

Durante el siglo XX, la mansión pasó de ser un espacio deteriorado y utilizado como depósito del Departamento de Parques a convertirse en 1923, -gracias a la presión de grupos cívicos-, en la primera sede del Museo de la Ciudad de Nueva York, hasta que en 1932 se trasladó a su actual ubicación en la Quinta Ave. y la calle 103, desde entonces Gracie Mansion se convirtió en una casa-museo histórica.
En 1942, Fiorello La Guardia fue el primer alcalde en mudarse a Gracie Mansion, después de que Robert Moses impulsara a la municipalidad a designarla como residencia oficial del primer ejecutivo de la ciudad.

Durante la administración de Robert F. Wagner (1954-1965), la casa fue utilizada para funciones públicas y se construyó un ala con tres habitaciones para recepciones, por iniciativa de Susan Wagner, esposa del alcalde. Contribuyentes privados financiaron la construcción de esta extensión que se utiliza para dar la bienvenida al público y para las recepciones de la comunidad, reuniones y otros eventos cívicos.
En 1981 el alcalde Edward I. Koch (1978-1989) estableció la creación de una entidad especial para la Conservación de la Mansión Gracie, la cual impulsó una restauración integral entre 1981 y 1984. Durante las administraciones de los alcaldes David N. Dinkins y Rudolph W. Giuliani, se continuó ampliando la colección de arte.
La época dorada de Gracie Mansion llegaría con el alcalde Michael R. Bloomberg.

La Casa del Pueblo, no del alcalde
Desde que la mansión se convirtió en residencia oficial del alcalde en 1942, Michael R. Bloomberg fue el primero en apartarse de esa tradición y en lugar de habitarla, prefirió permanecer en su residencia de la calle 79, e impulsó una renovación de la Mansión Gracie para convertirla en lo que él bautizó como "La Casa del Pueblo" y dispuso abrirla plenamente al público como casa-museo.

Bloomberg sostenía que el alcalde debía costear su propia vivienda y consideraba inapropiado “privar al público de una de las grandes casas de esta ciudad”. Fiel a esa convicción, encabezó una campaña para financiar la restauración de la mansión, incluso mientras continuaba utilizándola como sede de recepciones y actos oficiales. Tras la renovación de siete millones de dólares dirigida por el decorador Jamie Drake en 2002, aumentaron tanto las visitas guiadas como los eventos organizados por agencias municipales y organizaciones sin fines de lucro. Es en ese contexto inició la presencia de los latinoamericanos en la histórica propiedad


La era Bloomberg: expansión, diversidad y diplomacia cultural
El alcalde Michael R. Bloomberg (2002-2013) impulsó la restauración integral más importante de la Mansión Gracie desde los años ochenta, financiando personalmente la renovación estructural, la recuperación de elementos arquitectónicos del siglo XVIII y la modernización de sus sistemas, sin alterar su carácter histórico. Paralelamente, transformó la residencia oficial del alcalde, ampliando el acceso público mediante visitas guiadas y una intensa agenda de recepciones comunitarias, muchas de ellas dirigidas a comunidades inmigrantes y sostenidas con sus propios recursos.

Además, reforzó su papel como casa-museo, al consolidar su curaduría profesional, enriquecer su colección de arte y fortalecer la Gracie Mansion Conservancy, posicionando al edificio como un espacio de patrimonio, diplomacia cultural e inclusión cívica, en el cual no residió, dando ejemplo de la extensión de sus aportes para la conservación del inmueble.
Durante la administración Bloomberg, la mansión fue revitalizada y recibió a invitados y dignatarios del más alto nivel, como Rosalynn Carter, Ronald Reagan, Charlie Chaplin, Nelson Mandela, Óscar de la Renta, Martin Luther King Jr., Shopia Loren, al tiempo que se preservaba su valor histórico y arquitectónico.

La historia indica que las comunidades caribeñas, puertorriqueña y dominicana, fueron las primeras en tener una presencia sólida y constante en las recepciones oficiales en Gracie Mansion, abriendo el camino para que otras comunidades latinoamericanas comenzaran a ser invitadas.
Ecuatorianos en Gracie Mansion
La presencia de la comunidad ecuatoriana en la Mansión Gracie alcanzó una nueva visibilidad durante la administración Bloomberg. Este acercamiento institucional se dio gracias al nombramiento del Dr. Neil Hernández Zamora como comisionado de Justicia Juvenil de la ciudad de Nueva York. Nacido en Nueva York de padres ambateños, Neil Hernández mantuvo un vínculo estrecho con la comunidad ecuatoriana gracias a la activa participación de su madre, doña Mariana Zamora y de su tío, Carlos Zamora, en diversas entidades comunitarias, principalmente el Centro Cívico Ecuatoriano.

Desde su posición en la administración municipal, el comisionado Hernández extendió invitaciones oficiales, -enviadas por correo y siguiendo el protocolo institucional-, a los ecuatorianos de diferentes entidades. Fue en ese marco cuando, como asesora académica de las agrupaciones latinas, comencé a asistir regularmente a las actividades en la Mansión Gracie. Este acceso representó no solo un gesto de inclusión, sino también un reconocimiento explícito a la presencia histórica y al aporte de los ecuatorianos en la ciudad de Nueva York.


Tuvimos la dicha y buena fortuna de conocer la Mansión Gracie durante la administración Bloomberg, que fue uno de sus periodos más activos en términos de participación latinoamericana y fue gracias al comisionado Neil Hernández, con quien inició la presencia de la comunidad ecuatoriana en esta histórica propiedad.
Los ecuatorianos ya habían sido reconocidos por el alcalde desde 1975, para cuando ya tenían innumerables agrupaciones, la primera el Ecuador Sporting Club (1946), sin embargo la presencia de la comunidad ecuatoriana en la Mansión Gracie se dio gracias al comisionado Hernández.
Entonces conocimos a uno de los primeros latinos en ser parte del staff permanente dentro de la histórica propiedad, el chef dominicano Feliberto Estévez.

En las recepciones en Gracie Mansion conocimos a personalidades como don Óscar de la Renta, quien asistió a la recepción por la celebraciones de la comunidad dominicana y fue presentado por el alcalde Bloomberg, no solo como el dominicano más famoso del mundo, si no como su buen amigo.

Incrementando la presencia latinoamericana
En el contexto de la ampliación e inclusión, desempeñé un papel poco conocido en la articulación gastronómica latinoamericana dentro de la mansión, conectando a Felibert Estévez, chef de la Mansión Gracie durante la administración Bloomberg, con varios restauranteros latinos de Nueva York.
El primer enlace fue con Joaquín Martínez, de Beyond Restaurants, a quienes le presenté invitándole al restaurante La Rural de la calle 97 del Upper West Side.
Así se fue ampliando la participación latinoamericana en Gracie Mansion. El alcalde Bloomberg instauró también una recepción anual por el Día de la Independencia de México, exclusiva para esta comunidad.

También facilité la conexión con Manuel Caizaguano, propietario del restaurante Firenze en la Segunda Ave. y la calle 81, para su participación en la recepción ofrecida por el alcalde a la comunidad italiana por Columbus Day.

Estas primeras articulaciones y colaboraciones que promoví, - entre ecuatorianos y mexicanos con el chef Estévez-, permitieron que posteriormente se ampliara la red, incorporando restaurantes de otros países, entre ellos Perú a cuyos chefs y expertos de pisco también incluí a las recepciones en Gracie Mansion como parte del trabajo del Comité Internacional Galo Plaza, establecido en 2006, precisamente durante la administración del alcalde Bloomberg.
Así, la oferta gastronómica de esas recepciones se volvió más diversa y representativa de la vasta riqueza culinaria latinoamericana.

Es importante destacar que, durante la administración Bloomberg, México contaba con su propia recepción oficial por sus Fiestas Patrias del 16 de septiembre y a esa celebración también invitamos al restaurante Santa Fé, de los esposos Efraín y Manarí Farciert, ubicado en Van Cortlandt Park. La celebración mexicana fue posteriormente eliminada en la administración De Blasio y el homenaje a la comunidad mexicana se incluyó en la celebración durante el Mes de la Hispanidad en octubre.

La administración De Blasio: continuidad con matices
Al finalizar el mandato de Bloomberg, el cambio organizativo en las actividades en Gracie Mansion fue notable, un reto difícil de imitar o igualar, debido a la poderosa perspectiva del legendario empresario, quien de su cuenta financiaba las recepciones en la histórica mansión.

Asistí como parte de la prensa a la primera recepción del alcalde Bill de Blasio, a quien previamente entrevisté para el periódico Impacto Latino, cuando era Defensor Público de la ciudad. Aunque continuaron las actividades multiculturales, la eliminación de la recepción mexicana del 16 de septiembre marcó un cambio significativo en la política de reconocimiento cultural a los latinoamericanos.

Muchas de estas actividades las reporté para los medios impresos, particularmente para el periódico Impacto Latino, el semanario hispano más antiguo de la ciudad, fundado en 1967, del cual fui Directora de Cultura y Asuntos Comunitarios (2012-2025).
El 22 de enero del 2019 se inauguró dentro de Gracie Mansion la exhibición She Persists: A Century of Women Artists in New York, con sesenta obras de mujeres. Esta muestra fue parte de los eventos conmemorativos de la conquista del voto femenino en Estados Unidos.

El chef Estévez, quien estuvo durante 17 años coordinando las diferentes reuniones y recepciones, mantuvo y amplió su dinámica de trabajo con los restaurantes, empresas de alimentos, etc., etc., incluyendo nuevas propuestas gastronómicas, como la vegetariana, que posteriormente se convirtió en prioridad con la siguiente administración.

La administración Adams: ajustes, restricciones y nuevas dinámicas
Con la llegada del alcalde Eric Adams, continué asistiendo a las actividades en la Mansión Gracie. Sin embargo, las recepciones se volvieron más reducidas. Entre los factores que influyeron estuvo la preferencia del alcalde por una dieta estrictamente vegetariana, lo que afectó directamente celebraciones particularmente latinoamericanas, ya que la gastronomía tradicional incluye platos como el pernil dominicano o puertorriqueño, como elemento central de identidad cultural.
Pero por otro lado, incentivó la creatividad de los chef latinoamericanos, quienes comenzaron a desarrollar recetas con ingredientes veganos, como el chef Iván García, quien presentó platos tradicionales mexicanos, en versiones veganas, en varias recepciones en Gracie Mansion.
Este cambio culinario, sumado a ajustes presupuestarios y logísticos, redujo la amplitud y diversidad que habían caracterizado las recepciones durante la administración Bloomberg, quien financiaba personalmente muchos de estos eventos y lo cual se sintió en las administraciones posteriores.
Con la selección de Manuel Castro como primer comisionado nacido en México dirigiendo la oficina de Asuntos de Inmigrantes del Alcalde (Mayor's Office of Immigrant Affairs/ MOIA), retornó una celebración exc;usiva para la comunidad mexicana con el Día de Muertos.
La trayectoria de la Mansión Gracie ilustra la tensión entre conservación y modernización que caracteriza la historia urbana de Nueva York, así como el papel que ciertas edificaciones desempeñan en la construcción de identidades cívicas, memorias colectivas y espacios de representación.
La participación activa de comunidades como la puertorriqueña, la dominicana, la ecuatoriana, la mexicana, la peruana, entre otras que posteriormente se sumaron, demuestra cómo un inmueble histórico puede convertirse en un escenario vivo de inclusión, reconocimiento y diálogo intercultural.
Mi propio recorrido, como historiadora, periodista y testigo de estas transformaciones, constituye una pieza testimonial dentro de esta historia compartida, que continúa evolucionando con cada administración y con cada comunidad que cruza las puertas de la Mansión Gracie.



A lo largo de veinte años he visitado la Mansión Gracie en innumerables ocasiones y he podido observar su vida desde dentro, ya que he tenido oportunidad de visitar incluso el segundo piso y de conocer las habitaciones de la residencia.

Mi vínculo con este espacio histórico incluye a mi familia, que también ha sido parte de estas vivencias. Recuerdo el afectuoso y atento saludo del alcalde Bloomberg a mi madre, durante una celebración de Harlem; la presencia de mi padre en varias ocaciones, incluyendo la última recepción ofrecida por el alcalde Bloomberg en octubre de 2013; la visita de mis hermanos el día de su boda (2018) y varias ocasiones en que mi hermosa Perlita me acompañó y corrió libremente por los jardines de Gracie Mansion, son momentos que atesoro en el rincón más hermoso de mi corazón.

![Porche de la parte de Gracie Mansion que da hacia el río con dirección norte, foto si sin fecha probablemente de [¿1923?] (Colección de The New York Historical Society). Actualmente corresponde a la entrada principal de la Mansión, con la puerta amarilla.](https://static.wixstatic.com/media/99e388_f125261cb02e4df49fa2d88efef0b380~mv2.jpg/v1/fill/w_845,h_644,al_c,q_85,enc_avif,quality_auto/99e388_f125261cb02e4df49fa2d88efef0b380~mv2.jpg)


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